Política

“Estas internas representan las peores elecciones desde el post-stronismo”

Rivarola afirma que existe una pésima calidad en la oferta electoral, y agrega que la compra de votos sigue. Es más, opina que los votos serán más caros o se manifestará el descontento faltando a los comicios.

Las agrupaciones políticas realizan hoy sus comicios para elegir a los representantes que pugnarán por uno de los dos cargos electivos en las elecciones del próximo 10 de octubre, donde se elegirán intendentes e integrantes de las juntas municipales del país. En esta conversación con ÚH, la socióloga, historiadora e investigadora Milda Rivarola opina sobre las internas partidarias. Afirma que es la Asociación Nacional Republicana (ANR) o Partido Colorado, la agrupación que tiene más cosas en juego. La académica y analista política también señala que son las internas más deficientes de la era democrática, y afirma que la cruda realidad mostrará que el voto subirá de precio y la participación será considerablemente menor en relación con otras internas.

–¿Qué espera de estas elecciones internas? ¿Qué opina sobre ellas?

–Yo te diría que van a ser las peores elecciones del post-stronismo, en el sentido de la oferta de candidatos, del hartazgo de la gente que no puede manifestarse o tiene dificultades en manifestarse en alternativas, y que opta o por vender el voto o por quedarse en su casa y no ir a votar. Supongo que va a haber mucho abstencionismo, y ya se está viendo cómo la compra de votos y la corrupción electoral están al más alto nivel, ya es público, corre por las redes, ya nadie castiga nada. Ahora, la historia marca que las elecciones reales son después, esta vez en octubre, y yo creo que allí es donde se va a ver realmente qué opción tiene la gente, o por qué alternativa opta la gente: si seguirle al mismo partido que demostró tanta ineficiencia en manejar la crisis actual, o si se gira a otra alternativa.

–Existe un hastío de la clase política, pero los partidos tradicionales siguen con bajo nivel de candidaturas.

–Sobre todo porque volvió a darse eso, por lo menos a nivel de concejales digamos, de la diversidad de la oferta, que en general supone que se pierdan muchísimos votos. Es decir, pocos votos a muchos candidatos son votos perdidos, mientras que hay una incapacidad de formar coaliciones, alianzas o arreglar diferencias internas entre gente que tiene la misma propuesta. Así lo que sucede es que se pierden muchos votos, son pequeños votos a muchos candidatos que hubieran podido meter qué se yo, dos o tres concejales más en una lista unida. Eso es un viejo problema paraguayo, cómo prefieren ser cabeza de ratón a cola de león digamos. Ahí hay una pérdida real de votos.

–Incluso son candidatos personas como Ulises Quintana, vetado por corrupto por países como EEUU, ¿esto qué significa?

–Lo que hay también, por lo menos a nivel interior del país, en Asunción se ve menos, o se ve en los Bañados, en la Chacarita, en zonas pobres, pero están ejerciendo, sobre todo los candidatos que están por el rekutu o que tienen apoyo político, violencia, hay violencia, hay amenaza, hay chantaje, es lo que sé del pueblo, de las ciudades del interior. Además del dinero están usando ahora violencia física, violencia verbal o amenazas. Por eso es que tiene un carácter de tanto retroceso, para qué cumplimos 30 años (de democracia) si vamos a terminar así.

–¿Qué piensa de la participación que habrá este domingo?

–Allí hay otra cosa que hacen los partidos, y el Tribunal Electoral cierra los ojos. Toda la prensa que cubre las elecciones a las 11:00 de la mañana dice que hay un 20% de asistencia, de participación, de siesta cuando no hay nadie sube al 50%, hay también un arreglo a menudo en las mesas electorales de cargar votos equitativamente a cada partido. La participación real está sobrevaluada, en general, es menor. Está el proceso donde los miembros de mesa cargan votos. Normalmente las internas tienen poca participación, y supongo que esta vuelta será todavía menos. Sobre todo que las internas son en medio de la pandemia, hay cientos de precandidatos muertos, y también electores muertos. Las prevenciones sanitarias, que todavía se manejan más o menos en Asunción, pero no en el transporte público, en el interior no existen, se aglomeran, hay una posibilidad de contagios masivos impresionante, y vamos a ver esos datos en 15 o 20 días. De ahí que el que sabe eso prefiere quedarse en su casa.

–El modelo prebendario persiste en los partidos tradicionales, ¿por qué?

–De lo que yo estoy convencida es de que va a subir un poco el costo del voto. Lo que sucedió ahora con la pandemia es que el modelo clientelar de “vos me votás y yo te ayudo” ya no funcionó, ya no pueden ayudar. Si das por sentado que la mitad del electorado, y un poco más, es colorado, esa gente también se enfermó, también necesitó remedios, también necesitó una cama en UTI y no recibieron respuesta. Están enojados con sus autoridades, quienes fallaron al pacto clientelar de “vos me ayudás y yo te voto”. No ayudaron. Entonces, eso va a manifestarse en que no van a participar de las elecciones o van a pedir más dinero el día de las elecciones, porque el pacto se rompió, dentro de la lógica clientelar esa gente también se siente estafada.

–¿Qué representan los municipios para los partidos políticos? ¿Continúan siendo el botín?

–Son bases para las diputaciones después. Hay todo un acuerdo allí entre diputados departamentales y cantidad de municipios de su sector, y distribución de royalties y Fonacide, que se hace con mucha liberalidad y sin objetivo real de infraestructura o de colegios, o los gastos para los cuales estaban originalmente otorgados. De allí salen después los diputados, de ese apoyo de los intendentes salen los diputados, quienes después van a volver a tirar plata hacia las intendencias, es lo que están haciendo ahora. Ese es el círculo. El proyecto original de Fonacide fue decidido en Diputados, y en vez del manejo nacional se hizo distribución distrital, y la corrupción es muchísima, prácticamente no hay control del manejo de esos recursos.

–¿Cuál es la importancia de las municipalidades para la ciudadanía?

–La ley orgánica municipal lo establece. Hay gente, que no es reaccionaria, que todavía recuerda a intendentes de la dictadura, y hablamos de intendentes stronistas. En Asunción, ya no digo preservación de patrimonio ni menos, sino el estado de las calles, la recolección de basura, la destrucción de las ciudades se están viendo a través de los intendentes recientes. La pelea es no cobrar impuestos a la gente que les va a votar y vivir de royalties y Fonacide, hacer lo mínimo posible. El estado de los cementerios en el interior está pésimo, y esas son funciones del municipio, el control de los mataderos, los mercados municipales, prácticamente desaparecieron las funciones que eran propias de los municipios.

–¿Cómo sanear los municipios de la corrupción que las socava?

–Esa corrupción viene del Parlamento, de los caudillos parlamentarios. Bajó a los municipios o subió al Parlamento, es un entramado casi perfecto. Finalmente, el Ejecutivo, a través de los fondos que reparte de Itaipú y Yacyretá, por ejemplo, es otro actor en ese entramado, fondos que están muy condicionados políticamente.

–¿Y piensa que los partidos políticos se limpiarán alguna vez?

–Llamame dentro de 30 años a ver si vivimos todavía.

–¿Quién se juega más en las elecciones internas, el oficialismo o la oposición?

–Los colorados se juegan más. La interna fuerte es la del cartismo, que sí tiene fondos, que está dispuesto a derramar fondos, y la del abdismo que está muy golpeado con la crisis, muy golpeado políticamente, en términos de base, en todos los términos. Va a ser de vuelta una gran interna entre el cartismo y el abdismo.


Va a haber mucho abstencionismo, y ya se está viendo cómo la compra de votos y la corrupción electoral están al más alto nivel.

Va a subir un poco el costo del voto. Lo que sucedió ahora con la pandemia es que el modelo clientelar de ‘vos me votás y yo te ayudo’ ya no funcionó, ya no pueden ayudar.

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