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KANSAS CITY, EE. UU.
En China, las vacas lecheras son ordeñadas de forma sincronizada; en Kenia, los agricultores plantan una nueva variedad de batata; y en los laboratorios en Iowa, científicos investigan la genética de las plantas para crear un maíz que crece incluso en plena sequía.
Estos proyectos, y decenas más, están dando forma al nuevo siglo en la agricultura.
Ya sea la cría de ganado en África Subsahariana o productores de arroz en zonas rurales de Asia, granjeros y rancheros deben ayudar a producir más alimentos nutritivos para una población mundial que el lunes llegó a 7.000 millones de habitantes, según estimaciones de la ONU.
Naciones Unidas también pronostica que la población mundial se incrementará a unos 9.000 millones para el 2050.
Puesto que la tierra para arado y cría no se incrementará, que existe un limitado suministro de agua dulce y hay temores de una creciente sequía por el cambio climático, resolver cómo alimentar a tantas personas es una prioridad tanto para gobiernos como para grupos de intereses privados.
POCA PLATA. Pero aunque los programas agrícolas para expansión, desarrollo e investigación son críticos, los dólares públicos prometidos para estos esfuerzos siguen siendo muy inferiores a lo que se requiere, y de hecho están en peligro de verse recortados severamente, dicen expertos. “Estamos hablando de sumar a 2.600 millones de personas entre ahora y el 2050. Eso son dos Chinas”, dijo Robert Thompson, que trabaja en el Consejo de Políticas Comerciales Agrícolas y de Alimentación, y es ex director de desarrollo rural del Banco Mundial.
En la década de 1980, alrededor del 25 % de la ayuda extranjera de Estados Unidos fue para la agricultura, pero esa cifra cayó a 6 % para 1990 y fue sólo de un 1 % el año pasado, afirmó Thompson. “Tenemos que elevar la productividad”, indicó Thompson. “Creo que podemos hacerlo si invertimos lo suficiente en investigación. Pero por el momento no lo estamos haciendo”, señaló.
Medidas de legisladores estadounidenses para recortar los gastos están amenazando los programas de seguridad alimentaria que están siendo establecidos en países pobres, y posiblemente llevarán a otras naciones a reducir su asistencia para Estados en desarrollo, señalaron expertos en el campo.
Pese a que organizaciones de caridad, grupos sin fines de lucro y corporaciones privadas están inyectando miles de millones de dólares a programas de agricultura, sin el apoyo de las naciones ricas, las necesidades no podrán ser cubiertas, de acuerdo a expertos en alimentos y agricultura. “La inversión está lejos de ser suficiente”, dijo Claude Fauquet, director científico del Centro Científico Donald Danforth, con sede en EE. UU., que está desarrollando un tipo de mandioca para África enriquecida con betacaroteno. “Pensamos que hoy existen 1.000 millones de personas que sufren de malnutrición”, dijo Fauquet. “Esto no terminará a menos que invirtamos más”, aseveró.
El Centro Danforth, que tiene un presupuesto de alrededor de 4 millones de dólares al año, pedirá a sus donantes que incrementen sus contribuciones en el 2012, afirmó.
DESARROLLO AGRÍCOLA
El Gobierno del presidente Barack Obama lanzó el año pasado la iniciativa “Alimentar al futuro”, que apunta a 19 naciones para asistencia en desarrollo agrícola. Los funcionarios estadounidenses están aportando de 10 a 15 millones de dólares en un sistema de irrigación para 8.000 agricultores en Tanzania. Y están enseñando a los granjeros en Kenia nuevas técnicas de producción de cultivos y dando acceso a mejores semillas que les ayudan a triplicar sus ingresos con las cosechas de batatas. El programa también ayuda a lanzar un plan de seguros para criadores de ganado en el norte de Kenia, y está ayudando a financiar el desarrollo de cultivos de maíz y otros cereales resistentes al calor y la sequía.