29 nov. 2025

“Es muy pequeña la población que bebe del río Pilcomayo”

El director de la Comisión Nacional de Pilcomayo, Arthur Niedhammer, reconoció que en el Chaco, tanto el agua subterránea como el de Pilcomayo de por sí contienen “muchos” metales pesados y minerales, pero sostuvo que no se mezcla con el agua sino que queda en el sedimento.

“De que hay exceso de minerales y metales pesados es normal en el Pilcomayo. Son muy pocas las poblaciones que se surten del río, la mayoría tiene pozo profundo”, justificó en contacto con una radio estatal.

Sin embargo, los especialistas consultados para este trabajo, tanto la doctora Laura Flores como profesionales de la UNA, coinciden en que los animales, sobre todo de la vida acuática, absorben el lodo. Explican que consumir un animal que se alimenta de un río alterado es una forma indirecta de contaminación.

El director expuso que los metales pesados quedan en las vísceras y en los huesos de los pescados, no en la carne.

“Acostumbrados”. Niedhammer declaró que el agua es bebible al desinfectar con cloro y que en el Chaco están “luego” acostumbrados a dicho proceso. “Esa agua turbia si se hierve o se le pone sulfato de aluminio precipita el sedimento; queda agua clara y eso se recomienda poner un poco de Ayudín (lavandina) uno o dos gotas y ahí se desinfecta o se hierve”, declaró en una radio estatal sobre la investigación transfronteriza.

Agregó que “se tiene que beber mucho para intoxicarse”. Pero los doctores indican que con el hipoclorito de sodio no se eliminan los metales pesados.

Niveles. Niedhammer aseguró que en reuniones se les avisa a las municipalidades y a gobernadores sobre la calidad de agua. No obstante pobladores entrevistados en el marco de esta investigación, que beben agua cruda, expresan no recibir informes sobre la situación del caudal que los alimenta.

Por su parte, el funcionario dijo que en los análisis de la Trinacional nunca salió fuera de rango la presencia de metales pesados.

Pero la contaminación por metales pesados se confirmó en un análisis de agua superficial del río Pilcomayo, realizado por especialistas del laboratorio de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS) y del Centro de Estudios Regionales Tarija (Ccerdet), quienes llegaron hasta la triple frontera y otros dos puntos aguas arriba en mayo de 2022 para hacer la toma de muestras y posterior estudio a pedido de los medios Última Hora, Acceso Investigativo (Bolivia) y El Tribuno (Argentina).

Fueron detectados: manganeso, níquel y plomo, con valores de entre dos y siete veces por encima de lo aceptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Padrón de Calidad de Agua de Paraguay (Resolución 222/2).

Para esta investigación también se analizó una base de datos de 760 resultados de metales pesados medidos en la cuenca durante tres años consecutivos (del 2015 al 2017) por la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN-PB), en el 2021 por la Secretaría de Recursos Hídricos de Salta-Argentina y en el 2022 por el Ministerio de Ambiente de Paraguay, que nunca antes habían salido a la luz pública aunque el Gobierno los tenía. Las autoridades siempre han sabido de la existencia de metales tóxicos en el agua del Pilcomayo en el Gran Chaco Americano.

Entre 2015 y 2017, en Villa Montes, Chaco boliviano, a cerca de 150 kilómetros de la triple frontera, por río, el agua también traía cromo, arsénico y cadmio con valores hasta 190 veces superiores a lo permitido para la salud.

Lea el material transfronterizo: https://accesoinvestigativo.com/venenopilcomayo/index.html.