11 ago 2026

“Es momento de cerrar un capítulo, ya no competiremos”

Bailarines exitosos.  Armando y Seudy Marlen Benítez Villasanti, hermanos y pareja de baile.

Bailarines exitosos. Armando y Seudy Marlen Benítez Villasanti, hermanos y pareja de baile.

Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

Los bailarines paraguayos Seudy Marlen y Armando Benítez Villasanti, hermanos y pareja de baile de tango, anuncian su última participación en el Campeonato Mundial de Baile de Tango, en Buenos Aires, Argentina, que tiene lugar del 9 al 22 de agosto. Hoy viajan a la capital del vecino país.

Los hermanos participan en este certamen mundial desde hace ocho años, y aseguran que tiene un alto costo monetario. “Tal como lo absorbería un atleta”, y sin espónsor es difícil seguir representando al país.

“Si alguien nos ofrece ser nuestro espónsor, seguiremos compitiendo, pero por ahora no lo tenemos, y queremos invertir en otras cosas. Ahorramos casi toda la mitad de año para ese momento de competencia”, explica Seudy.

“Sentimos que es hora de cerrar capítulo, ya no competiremos, pero no significa que dejaremos de bailar. Y es nuestro desafío conservar este nivel alcanzado”, suma Armando.

Su primera participación fue en el año 2009. “Era un altísimo nivel el que veían mis ojos, y sorpresivamente quedamos en la final. No podía creerlo, fue como ganar. No esperaba nada y lo tuve todo”, dice Seudy. En esa ocasión quedaron en el 12º lugar, en el 2011 llegaron al 6º, y en el 2013, al 13º. “Fueron posiciones importantes”, recuerda.

Y aunque los hermanos Benítez Villasanti bailan desde niños (fueron formados por su madre, la bailarina y docente Esther Villasanti), confiesan que es alto el nivel de exigencia física para competir en tango escenario.

Son muchas horas de ensayo, además hacen danza clásica, contemporánea, pilates, todo para mejorar la resistencia y performance, según Armando, quien además de la disciplina de bailarín, tiene el 2º dan en taekwondo.

A lo invertido económicamente, tanto en capacitaciones, asesorías, imagen, así como en lo que respecta a la exigencia y tiempo para la preparación física, se suman las renuncias personales.

“Sí o sí, el artista profesional sacrifica cantidad de tiempo compartido con familia, amigos, más aún si uno compite en un mundial. Pero nosotros sentimos siempre el apoyo de la pareja, amigos, familia y recibimos aliento”, comenta Armando.

“Además está el orgullo que ellos también sienten por nuestros logros, y ven que vale la pena todo el sacrificio, inversión de tiempo, todo”, agrega Seudy, quien un año compitió estando embarazada, pero en una modalidad menos exigente, tango pista.

en el ojo del JURADO. Consultados acerca de lo que busca un jurado de este tipo de competiciones para designar a un ganador, cuentan que primeramente, tienen que cumplir unos tips generales, como la interpretación, musicalidad, despliegue escénico, uso del escenario y criterio de la coreografía. “Cómo encarás el baile, si se ve el tango en vos, por más de que sea de escenario. Y luego está el aspecto subjetivo de cada juez”, señala Armando.

UNIDOS. Para Seudy y Armando Benítez, el hecho de ser hermanos tiene más ventajas que desventajas. Todos los hermanos tienen sus diferencias, y ellos no son la excepción. “A veces nos peleamos, y puede que no nos hablemos, pero igual bailamos, seguimos con los ensayos”, confiesa Seudy.

Además, la bailarina que se decantó por el tango, cuando paralelamente bailaba flamenco y danza folclórica, señala que al no ser pareja sentimental, como vio en muchos colegas no corren “el riesgo de que al terminar la pareja sentimental, también se disuelva la pareja de baile, y se pierdan así años de trabajo y dedicación”.

Para Armando es un logro que el público crea que ellos son pareja de vida, por la conexión teatral. “Ahí se ve que logramos transmitir el profesionalismo de lo que queremos vender”, señala.

La pasión compartida de los hermanos se inició en el año 2001, con el profesor Daniel Noce. Y en el año 2004 empezaron a interesarse “en serio” en participar del certamen mundial más importante para los milongueros. Tras una fuerte capacitación y asesoramiento nacional e internacional, empezaron a competir. Ahora van por una última vez.