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El inicio de la empresa God’s Pan (El Pan de Dios) se remonta a 1996, en la cocina de la casa familiar, no por gusto, sino por necesidad, y complementado por un instituto de enseñanza de repostería y decoración de tortas. Desde el inicio fue prioridad cuidar la calidad del producto. Para crecer apelaron a la diversificación: primero con confitería, después panadería y un salón de té en Villa Morra. Luego comenzaron a preparar pastas los domingos y feriados para después ampliar el servicio gastronómico con una variedad de comidas. Hoy ofrece servicio completo de cáterin y bufet permanente en sus tres locales, y siguen sumando productos y servicios. Su trayectoria empresarial les valió el galardón a la Empresa Exitosa Mediana 2013, otorgada por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC).
–¿Cómo comenzó el negocio?
–Empezamos hace 17 años, y muy chiquititos, vendiendo pastafrolas, alfajores en el barrio. Primero fuimos una escuela de repostería con ocho alumnas; luego hicimos las pastafrolas y alfajores en paquetitos que comenzamos a vender en la zona de Garibaldi y también a los parientes y amigos que fueron nuestros primeros clientes. Comenzamos con un panadero.
–¿Los inicios fueron duros?
–Sí. Nosotros empezamos por el gusto que yo tenía por la enseñanza, por necesidad no por placer. Yo era maestra de niños y empecé a enseñar la parte de dulces y de ahí empezamos a vender los alfajores, pastafrolas; así surgió el negocio. Comenzamos con lo dulce, porque es lo más fácil para empezar porque no requiere de máquinas, solo una pequeña batidora.
–¿Una anécdota de los inicios?
–Traspiés hubo miles. Recuerdo que para cortar el pan de sándwich mi marido mandó a hacer una cajita de madera, ahí colocábamos el pan y cortábamos con cuchillo eléctrico rodaja por rodaja porque la gente nos pedía y no podíamos tener la máquina porque era carísima, pero tampoco podíamos dejar de vender. Ideamos la cajita de madera y el cuchillo eléctrico, y quedamos felices porque cumplíamos.
–¿Como se dieron cuenta de que era necesario expandirse?
–Lo que pasa es que no hay que quedarse. Siempre digo que el éxito en esto está en innovar, en mantener la calidad, en mejorar o mantener los precios. Hoy tenemos una casa central y dos locales más; el año que viene abriremos otro en Villa Morra, y, posiblemente, para el 2015 estaríamos abriendo sobre Santa Teresa. Es muy competitivo el rubro cada vez estamos teniendo más competencia, hay más demanda también.
–¿Cuál cree que fue la clave del crecimiento?
–El foco debe estar en la calidad, en la atención y en los precios, porque de lo contrario es como perder el norte. Además, como el público exige mucho uno tiene que saber cuál es su esencia; no perder el norte, la raíz de lo que uno es porque termina convirtiéndose en un montón de cosas que al final no es nada. Es importante ser simple, sencillo y enfocarse siempre en la calidad.
–¿Con qué se puede complementar esta clave?
–Siempre digo que algo que no hay que perder nunca es la fe. La fe es la que nos guía, nos lleva hacia adelante.
–¿Cuál es su filosofía para los negocios?
–Creo que hay que ser honestos por sobre todas las cosas; mantener los valores siempre en alto. Eso mantenemos con nuestros proveedores con los que no estamos por el precio, sino por la calidad. Hay que tener valores como la honestidad y eso les inculcamos a los empleados: no mentir al cliente, no fallarle. Es preferible decirle que no podrán cumplir con ellos, que mentirles.
–¿Qué le sugieren a los que empiezan un negocio?
–Capacitarse para mantenerse. Especialmente en la parte administrativa que es un área donde uno no empieza. Nosotros empezamos en la parte de productos primero, pero después debíamos administrar y nos preguntamos: “¿En qué momento lo administramos y cómo lo haremos?”. Con mi marido hicimos un esfuerzo y fuimos a Buenos Aires a capacitarnos en el IAE. Íbamos y veníamos cada 15 días, pero ese esfuerzo valió muchísimo para prepararnos para la administración de negocio.
–¿Cómo fue el 2013?
–Para nosotros fue un año de mucha incertidumbre porque no sabíamos cómo iban a reaccionar las empresas. Teníamos una expectativa muy grande con este crecimiento de casi 14% que al final no se sintió, a la gente no le llegó, inclusive bajó el consumo pero de igual modo a nosotros nos fue muy bien en el año.
–¿Qué esperan del 2014?
–Parece que el 2014 será un año en que este Gobierno irá tomando la manija. Escuchamos y vemos los proyectos que hay y tenemos fe de que este Gobierno hará buenas cosas y se va a sentir en nuestro mercado interno.
–¿Cómo conjugan la empresa y la vida familiar?
–Delegamos. Tenemos muchas jefaturas, prácticamente entre 16 y 20 personas que son los líderes que van llevando los grupos. Es una buena estrategia porque es imposible crecer sin delegar, tampoco si no preparás a tu gente para crecer. Uno no puede hacer todo, porque se debe estar mirando el mañana, y ellos, los subordinados, el hoy. Nosotros debemos mirar el mañana, bajar eso a la realidad, y monitorear durante el año que se vaya cumpliendo lo que se planificó.
–¿Qué cosas cree que deben cambiar en este país?
–Si me decís qué le pediría al Gobierno, son dos cosas: primero, que tengan piedad de los asegurados de IPS, que deben mendigar medicamentos o recurrir a amparos para recibir la medicación, como sucedió con una de nuestras encargadas que falleció de cáncer hace tres semanas, a los 28 años, y atravesó demasiadas penurias que no se merecía. Lo otro es que vean la forma de conseguir créditos blandos a menor interés para las pymes que están muy abandonadas. Las pymes no tienen créditos y son las que mueven el mercado laboral.
–¿Una reflexión final?
–Paraguay es un país bendito, es una tierra de bendición. Le decimos a la gente que sí se puede; que hay que tener fe y aprovechar todo lo que este país nos da porque es una tierra de oportunidades.