Entre los candidatos hay personas de todos los colores decentes, pero una mayoría es pura cizaña. Lo sabíamos y los audios nos lo confirmaron públicamente. Ya ha crecido la cizaña, es grande, y podemos arrancarla con nombres y apellidos sin hacer daño a los patriotas.
Hay que proclamar que no la votemos. Pero el decirlo así no basta.
Hay que poner sus nombres en las paredes y en entrevistas, conversaciones y debates.
Si los conocemos de fuente segura, digamos las causas por las que no los queremos en el gobierno.
Escrachémosles, con respeto, pero con fuerza, verdad e imaginación. Públicamente. Todos los días. Hasta que se vayan.
La cizaña ha ocupado tierra que era para el trigo. Los corruptos fueron pagados por nuestros impuestos si ya tenían un cargo. Y si son novatos cortemos bien la raíz de esa cizaña para que no se les ocurra más candidatarse.
Inclusive a la cizaña antigua que se quedó para provecho propio con los bienes del Estado hay que hacer una campaña jurídica para que devuelva lo robado.
Invito a los artistas, periodistas, expertos en chistes y canciones, a todos los ciudadanos en lo que cada uno pueda, para estar presentes en estos dos meses que quedan y participar en el Festival de Arrancar la Cizaña Política (FACP).
Relean el artículo 138 de la Constitución.
“Se autoriza a todos los ciudadanos a resistir a los usurpadores por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que grupos de personas invocando cualquier principio o representación contraria a esta Constitución detenten el poder público, sus actos se declaran nulos… el pueblo en su derecho de resistencia a la opresión queda dispensado de su cumplimiento”.