Según los datos de Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Paraguay atraviesa una transformación demográfica profunda que modificará su estructura de edad y la dinámica de crecimiento en las próximas décadas.
Las proyecciones oficiales y los análisis complementarios muestran un país que envejece rápidamente, con una disminución sostenida de la población joven y un aumento marcado de los adultos mayores.
En el 2024, la población paraguaya asciende a 6.372.623 habitantes, creciendo a un ritmo medio anual de 0,71%. Este dinamismo se reducirá de forma progresiva hasta llegar a 0,18% en 2050.
Las proyecciones estiman que Paraguay pasará de 6,4 millones en 2025 a poco más de 7,1 millones en 2050, lo que representa un crecimiento acumulado del 10,9%, confirmando que el país seguirá expandiéndose, aunque a un ritmo moderado.
La distribución por edades de 2024 muestra un país aún relativamente joven con 25,4% menores de 15 años, el 66,3% población en edad productiva, y un 8,3% de 65 años o más.
Sin embargo, entre 2024 y 2050 se proyecta un descenso sostenido de la población infanto-juvenil y un incremento acelerado de los adultos mayores.
Al respecto, la consultora Mentu en su análisis señala que los grupos entre 0 y 29 años caerían entre 15% y 26%, mientras que los segmentos de 45 a 69 años crecerían entre 37,3% y 80,3%. El grupo de 80 años y más sería el que más aumente, casi triplicando su tamaño.
La mediana de edad también se desplazará: De 29 años en 2024 a cerca de 39 años en 2050, lo que refleja una población notablemente más envejecida.
El índice de envejecimiento, que compara la cantidad de mayores de 65 años respecto a niños y adolescentes, pasará de 32,6 en 2024 a 93,7 en 2050. En otras palabras, habrá casi la misma cantidad de adultos mayores que de menores de 15 años, un cambio histórico en la pirámide poblacional.
El indicador de disponibilidad de ancianos –que relaciona a mujeres en edad potencial de cuidado (50 a 64 años) con personas de 80 años o más– pasará de 24,5 a 44,6, revelando una futura presión sobre los sistemas de cuidado familiar, comunitario y estatal.
Igualmente, el número promedio de hijos por mujer bajará de 1,95 en 2024 a 1,72 en 2050, contribuyendo al envejecimiento estructural.
La mortalidad general aumentará ligeramente debido a la edad de la población, pasando de 6,2 a 8,6 defunciones por mil habitantes. Paralelamente, la mortalidad infantil seguirá descendiendo hasta llegar a 10,4 por cada mil nacidos vivos en 2050.
Cambios en la composición por sexo Otro factor que se debe mirar con detenimiento es el cambio de composición de la población que en 2024 los hombres representan el 50,5% de la población y las mujeres el 49,5%, hacia 2050 las mujeres serán ligeramente más numerosas. El índice de masculinidad pasará de 102 a 99 hombres por cada 100 mujeres.
El informe de INE señala que la razón de dependencia total se mantiene prácticamente idéntica (de 50,9 a 51,0), pero cambia su composición; menos niños dependientes y más adultos mayores dependientes.
Tanto las proyecciones nacionales como las estimaciones de Mentu coinciden en que el país enfrentará desafíos crecientes en el mercado laboral, con menor ingreso de población joven, la seguridad social, con más jubilados y menos aportantes, la salud y los cuidados, ante el incremento de personas mayores y de longevas.
Paraguay deberá prepararse para una demanda creciente de servicios para adultos mayores y para un entorno de menor crecimiento natural de la fuerza laboral.
Los datos fueron elaborados por técnicos de la Dirección de Estadísticas Demográficas, del INE trabajó con el asesoramiento del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), División de Población de la CEPAL, y el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
La mayoría de la población es de estratos medio
Otro estudio publicado por el INE, que clasifica a los hogares en estratos bajo, medio-bajo, medio-alto y alto, reveló la distribución de los estratos de los hogares de la siguiente manera: Bajo 5%, Medio-bajo: 30% Medio-alto: 36% Alto: 29%.
Es decir, la mayoría de los hogares paraguayos se ubican en los estratos medios, mientras que el estrato bajo representa solo un 5%, concentrado principalmente en zonas rurales.
Por el contrario, los hogares de estrato alto se concentran en Asunción y el área metropolitana, reflejando la desigualdad territorial y el acceso diferenciado a recursos y servicios.
El documento destaca que esta clasificación se realiza con base en múltiples variables relacionadas con vivienda, acceso a servicios básicos, educación, bienes del hogar y condiciones de hacinamiento, permitiendo identificar las zonas más vulnerables del país.
Según el INE, esta información es clave para el diseño de políticas públicas, la planificación de programas sociales y la implementación de estrategias de desarrollo focalizadas, con el objetivo de reducir las brechas socioeconómicas y mejorar la calidad de vida de los grupos más desfavorecidos.
Dicha estratificación se aplicó también por departamentos.