Los funcionarios del centro comercial ubicado sobre la avenida San Martín comentaron ayer que por motivos de seguridad se tomó esta decisión. “Se quieren robar las piezas del pesebre y tienen un costo elevado, hasta los foquitos no se salvan”.
Los clientes del centro comercial compartieron las imágenes de este peculiar pesebre asunceno. El caso también se repite en una plaza de Fernando de la Mora. Los grandes pesebres se adquieren en Areguá por sumas que rondan hasta los G. 3.500.000.
De haber sabido de esta situación, Maneco Galeano hubiese cambiado la letra de su popular canción Dos trocitos de Madera, que sonaría así: De regalo sandía y chipa, naranjitas y paková, peguerúke lo mitã, ñandejara’i “encadenado” pe guarã.
En el barrio Trinidad de Asunción, célebre por la tradición del armado de pesebres, no se encadenan las imágenes del establo de Belén, pero los niños de los pesebres se guardan cada noche. Gloria Torrás de Sosa, vecina trinidense, explica que las imágenes que se disponen en el barrio son muy valoradas. Por precaución, las familias optan por resguardar las piezas de origen europeo que son reliquias familiares, que podrían ser traficadas en el mercado negro, de ser robadas.
Paraguay todavía mantiene la tradición del pesebre, pero se renueva. Hoy se suman a los singulares adornos del pesebre como las sandías, la flor de coco, los melones y las uvas, las cadenas por seguridad.