Viernes|18|JULIO|2008
La mitad de los perros en algunos barrios de Ñemby y Limpio están infectados con el parásito de la leishmaniasis, según intervenciones realizadas este año por el Centro Antirrábico Nacional. La situación se arrastra desde el 2004, cuando comenzaron los controles.
En promedio, en el departamento Central 3 de cada 10 perros están infectados, pero en el caso de los perros callejeros la tasa de infección se triplica, ya que 9 de cada 10 perros tienen la enfermedad.
El dato es preocupante, ya que si el parásito es trasmitido a un ser humano susceptible, la enfermedad puede ser mortal. En lo que va del año se han registrado 27 casos del leishmaniasis tipo visceral y 167 del tipo muco-cutánea, que es menos grave y produce lesiones en la piel. La última víctima fatal fue un caacupeño, de 26 años.
RIESGO. No todas las personas están en riesgo de desarrollar esta enfermedad. Se calcula que hasta el 40% de la población vive con este parásito en el cuerpo, pero no se enferma gracias a su sistema inmunológico.
Los que están expuestos son los niños desnutridos, o los adultos con sus defensas bajas. En los adultos diagnosticados en Paraguay, el alcoholismo se vio como un factor determinante, destacó el doctor Domingo Maciel, director del Programa de Leishmaniasis.
La leishmaniasis visceral es una enfermedad que los médicos no tenían en cuenta. Recién desde el 2004, después de capacitaciones en los últimos años, la detección está mejorando.
El primer caso de leishmaniasis visceral en el continente fue detectado en el año 1911, en Paraguay, por el doctor Luis Migone. Se trataba de un paciente procedente de Mato Grosso, Brasil. Después se registró un silencio epidemiológico de 94 años, donde solo se diagnosticaron 5 casos.
No quiere decir que no existía, solamente que no estaba siendo detectada. En el siglo XX se estima que al menos 900 niños paraguayos pudieron haber muerto por esta enfermedad, sin que haya sido descubierta la causa. Ninguna de estas familias se enteró siquiera de que la leishmaniasis existía.
Un síntoma claro de la forma visceral es la fiebre alta. El diagnóstico se hace a través de un análisis laboratorial, que es gratis en los servicios públicos. Otro de los síntomas característicos es la presencia de vientre abultado, pues se produce el agrandamiento del bazo y del hígado.
En 1995, la leishmaniasis volvió al registro médico de los paraguayos. Desde entonces, el número de casos aumenta cada año, a medida que mejora la detección. “Los médicos jóvenes están mejor entrenados en la detección de los casos”, confirmó el doctor Maciel. El número subió de 8 casos diagnosticados en el 2003 a 70, en el 2007.
El subdiagnóstico es un problema extendido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea que a nivel mundial, de los 2 millones de casos nuevos estimados al año, solo se declaran oficialmente 600.000, un 30%.
DOS CLASES
Existen dos tipos, la tegumentaria (que afecta la piel y mucosas) y la visceral (que ataca a los órganos internos). Esta última es más grave, se da en zonas urbanas y afecta a niñosy con las defensas bajas. Sin tratamiento es mortal.
MINISTERIO RECOMIENDA EL SACRIFICIO DEL PERRO
La leishmaniasis es transmitida por un insecto conocido como karachã. Esta mosquita pica al hombre o al perro, y los infecta con los parásitos de la enfermedad. En ningún caso existe transmisión del perro al hombre. Debe existir la mosquita para que la enfermedad se disemine.
Por ello, el doctor Aurelio Fiori, director del Centro Antirrábico, planteó que una de las formas de control es la limpieza ambiental, ya que se detectan más casos en zonas húmedas, cercanas a arroyos o vertederos clandestinos, propicios para el desarrollo del vector.
Otra opción que tienen los dueños de perros es prevenir la leishmaniasis. Existen en el mercado diversos tipos de lociones y collares repelentes, con efectividad de hasta un mes.
La recomendación de la OMS es sacrificar al perro infectado, por el hecho de que, aun con tratamiento, el parásito permanece en el cuerpo, poniendo en riesgo a la comunidad.
Cada vez que se detecta un nuevo caso humano, el Centro Antirrábico realiza un control en el barrio del enfermo. Es en estas acciones donde se detectaron índices de infección de hasta el 50%, en algunos barrios de Limpio y Ñemby.
Aunque algunas asociaciones veterinarias están en contra del sacrificio del animal, “desde el punto de vista de la salud pública, no se recomienda el tratamiento”, insistió Fiori.