12 may. 2026

En tu casa y en el Estado

Gloria Ayala Person, vicepresidente de ADEC.

Gloria Ayala Person, vicepresidente de ADEC.

Seas persona, empresa o Estado, no hay diferencia en una regla básica y simple: Si gastas más de lo que ganas, en algún lado vas a explotar. Así como vos y yo tenemos que saber cuánto ganamos para definir cuánto vamos a invertir y cuánto podemos gastar, el Estado tiene que colocar estos datos en una ley, la cual es clave para el país, porque allí se establece el origen y aplicación de fondos (de donde va a conseguir el Estado la plata para hacer frente a todas las inversiones y gastos proyectados).

Si te endeudas para comprar una casa o una maquinaria para trabajar, es una deuda que te ayuda a mejorar tu calidad de vida, pero endeudarte para salir de paseo o una fiesta será un error que probablemente perjudicará tu salud financiera.

La ventaja de contar con un Presupuesto es que te permite visualizar el futuro, previamente a que suceda, podes suponer lo que sucederá, así podés corregir desviaciones y evaluar estrategias que te permitan tranquilidad financiera, pues registra la proyección (lo que va a pasar) de los ingresos (origen de fondos) y qué vas a hacer con ese dinero (aplicación de fondos).

El Ministerio de Hacienda, propone el presupuesto del siguiente año fiscal al Poder Legislativo, los diputados y senadores evalúan la pertinencia de los datos proyectados, para emitir una ley que establece el Presupuesto (PGN).

Estamos en el peor año del que tengamos memoria, aumento de desempleo, pobreza en aumento y miles de personas mendigando un plato de comida en las ollas populares. Pero, esta angustia, pareciera ser privativa de los “comunes”, porque en el Presupuesto que se discute en el Parlamento escasean las posturas de prudencia, a tal punto que los parlamentarios aumentan los montos presentados por Hacienda, e incluso se exceptúan de cumplir la ley 1626, o sea, ellos pueden hacer promociones de cargo y aumentar salarios, se auto dan permiso para incumplir la ley vigente.

La ciudadanía ya no soporta actitudes prepotentes de políticos arrogantes que se burlan descaradamente del pueblo, nos hartamos de operadores políticos colgados del erario, mientras falta alimento diario a miles de niños paraguayos. Ya no aceptamos la desidia e inoperancia de parlamentarios que, en lugar de representarnos, nos venden a cambio de mezquinos intereses, o incluso peor aún, simplemente por inútiles o cobardes, no se atreven a enfrentar con asertividad a sus pares, que tragan lo que puedan negociar como si las arcas del Estado fueran parte de su chacra personal.

Señor presidente, demandamos coherencia con el pueblo hambriento de pan y dignidad. Basta de humillación, tome el toro por las astas, no permita más manipulaciones maquiavélicas que destrozan el bienestar general, tenga la valentía y la decencia de parar este carnaval, que caiga quien caiga, pero defienda a su pueblo que para eso tiene la investidura más alta del país.