14 jul 2026

“En todo trabajo, si uno pone empeño logra lo que se propone”

Como todo emprendedor, Miguel Ángel Riveros, propietario de la firma Tupí SA, persiguió sus sueños y logró cumplirlos. Con perseverancia y mucho esfuerzo posicionó a su empresa entre las mejores del rubro en el mercado.

Local.  Miguel Riveros en su oficina  de Tupi Ruvicha, desde donde monitorea la actividad en la sala de operaciones.

Local. Miguel Riveros en su oficina de Tupi Ruvicha, desde donde monitorea la actividad en la sala de operaciones.

Por Miguela Lombardo

mlombardo@uhora.com.py

Corría el año 1987 cuando Miguel Riveros creó la empresa El Toke, que hasta hoy opera sobre la avenida Eusebio Ayala; como el negocio resultó exitoso, comenzaron a buscar un local propio y fue así que en el año 94 adquirieron el predio sobre la avenida Boggiani, el edificio de Tupi SA fue inaugurado en 1996. Los inicios no fueron fáciles, porque la ubicación no era comercial, por esa avenida circulaban pocas personas, pero la confianza en el emprendimiento, un buen trabajo y el empeño de sus propietarios que hicieron el esfuerzo para llamar la atención y que la gente acuda al nuevo local. Así surgió Tupi SA, que hoy se posiciona entre las casas de venta de electrodomésticos y muebles de más renombre en el mercado.

–¿Se considera un emprendedor?

–Completamente emprendedor. Para iniciar el negocio no contábamos con capital; el único capital era la inteligencia y a través de un ahorro se lanzó el proyecto con un minúsculo stock de mercaderías. Aplicando un trabajo intenso y constante, con dedicación y honestidad, fuimos ganando la simpatía y el cariño de los primeros clientes. Esta sigue siendo hasta hoy día la política y la filosofía de la empresa para sostener el éxito y el crecimiento. En conclusión, siempre digo que el capital intelectual es mejor que el capital material.

–¿Por qué optó por el rubro de los electrodomésticos?

–Fundamentalmente porque es un rubro hermoso, pues permite relacionarte con la gente, ofrecerle las comodidades y crear satisfacción a las personas y su familia.

–¿Qué desafíos debió superar y qué es lo que más le gusta del rubro?

–Fueron muchos los desafíos, principalmente la falta de capital material y las innumerables dificultades que ocasionan este déficit, incluida la tragedia de haber sido dos veces robado en el inicio del emprendimiento. El desafío fue poder superar estas dificultades y seguir adelante. Lo que más me gusta del rubro es la posibilidad de brindar satisfacción a la gente facilitándole los medios para que alcancen un estándar de vida cada vez mejor.

–Cuáles son los obstáculos para explotar este rubro?

–Como en todo trabajo si uno pone empeño y sacrificio logrará los resultados que se propone. El principal obstáculo es que como la mayoría de las ventas son a crédito hay que saber discernir entre los buenos y los malos, pues si en esta cuestión no se hacen bien las tareas, se puede fracasar estrepitosamente. Además existen muchísimos otros aspectos que cuidar para cumplir bien con los clientes.

–Recuerda una anécdota que surgió en su faceta empresarial?

–Estamos llenos de anécdotas en los negocios. Para destacar algo positivo puedo mencionar la de la inauguración del nuevo local de Tupi Ruvicha, que tuvo tanta repercusión y trascendencia que se produjo un embotellamiento gigantesco y todo el mundo empezó a cuestionar, diciendo que cómo era posible que para inaugurar un local comercial se produzca tanto lío. En ese momento fue el comentario del día en todo Asunción y bien o mal, sirvió de publicidad.

–¿Tiene un ideal que pueda identificar con una frase?

–"Persevera y alcanzarás todos tus sueños”. En la vida siempre es así, nada es fácil, pero todo es posible.

–¿Cuál fue el secreto para posicionar a Tupi en el mercado?

–Este rubro es, probablemente, de lo más complejo que existe. Nosotros contamos unos 20 departamentos que deben funcionar coordinadamente. Cada uno es prácticamente una empresa independiente, con sus propias complejidades y como colmenares de abejas, todos deben apoyarse mutuamente para que el trabajo salga con la calidad que el cliente espera. Ese trabajo sincronizado es el secreto.

–¿Quién le acompaña en el manejo de la empresa?

–Excelente colaboradores que se formaron conmigo desde el principio, que conocen mi manera de pensar, saben a qué se apunta; mi familia, mi esposa, mis hijas, que desde pequeñas trabajan conmigo, conocen a la perfección el funcionamiento de la empresa y juntos llevamos adelante el trabajo. La empresa emplea a más de 400 personas en forma fija y a muchas otras en forma tercerizada. Hoy tenemos 14 puntos de ventas propios e independientes y distribuidores en la Gran Asunción e interior del país para atender a los clientes.

–¿Cómo cree que puede aportar al país desde su trabajo?

–Creo que como paraguayo proveniente del interior del país, mi gran aporte es el poder dar trabajo a muchísimas familias y transmito mis conocimientos a las personas que trabajan conmigo. Dos de mis empresas se encuentran entre los mayores contribuyentes al fisco actualmente.

–¿Cómo ve el ambiente en el país para hacer negocios?

–Para mí siempre hubo buen ambiente para desarrollar negocios. Me considero una persona optimista, con visión de futuro y en este momento creo que el clima es propicio para crecer y progresar de manera espectacular.

–¿Cómo es la experiencia de conjugar sus conocimientos con los de sus hijas?

–Mis hijas, desde que tenían 10 años cada una, ya se fueron incorporando como si fueran verdaderas funcionarias. Esto les permitió conocer a profundidad el funcionamiento de la empresa y ganaron una experiencia que les permite aportar en gran medida para el buen funcionamiento del negocio.

–¿Una reflexión final?

–Destacar que todo es posible cuando uno se propone, que lo más importante es la capacidad mental por encima de la capacidad económica, y animo a todos los que, como yo, no cuentan con los recursos para empezar, pueden hacerlo con poquito y con el tiempo podrán lograr hacerlo tan grande, como sean sus sueños.