Por Silvana Molina
y Miguel Ortiz Granada
Llegar a Luque implica amoldarse a la creencia de que en la naturaleza no existen más que dos colores: el azul y el amarillo. Las columnas del tendido eléctrico, los toldos de los comercios, los ómnibus del transporte público, los basureros públicos, los carteles, los bancos de la plaza... todo aquí tiene esas dos tonalidades.
Eso sin sin incluir las banderas, gorros, banderines, vinchas y remeras que desde hace algunas semanas se multiplicaron por toda la ciudad, cuyo equipo de fútbol logró ubicarse como puntero en el campeonato local de primera división.
El fútbol, sin embargo, es un elemento pasajero en esta historia de fanatismo. En esta ciudad ubicada a apenas 15 km de la capital paraguaya, el amor de sus pobladores por los colores azul y oro trasciende las fronteras circunstanciales del ámbito peloteril.
Aquí, el sentimiento de identidad y de pertenencia a la comunidad es tan fuerte que se percibe a cada paso. En los nombres de los comercios (La luqueña, Azul y Oro, Luqueñita, Kuré Luque-) y de la calle principal -General Aquino-. En la forma en que apoyan y acompañan a sus representantes en los diferentes ámbitos. Un ejemplo claro es el del ex futbolista “Romerito”, que desde hace unos meses participa en el concurso televisivo ‘Cantando por un Sueño’. Pese a que sus aptitudes para el canto son, a todas luces, limitadas, el ídolo se ha salvado innumerables veces de abandonar el programa de Telefuturo solamente gracias al voto del público luqueño.
Este y otros detalles muestran un sentimiento de pertenencia tan fuerte que no se ve en otras ciudades del área metropolitana.
En el desfile del día de los héroes, los alumnos tenían la insignia tricolor, pero también la escarapela luqueña. Cantaron el himno nacional y luego su himno propio: el Kuré Luque.
El licenciado Pedro Flor, director del departamento de Cultura de la Municipalidad de Luque, considera que, además de los históricos, hay motivos geográficos que explican esta peculiaridad. “Yo creo que en Paraguay hay sólo una comunidad que puede ser comparada a Luque en cuanto al amor que tiene a su terruño y es Villarrica”, afirma.
Explica que, después de haber hecho un estudio sociológico de por qué el guaireño y el luqueño son tan fanáticos, se llegó a la conclusión de que se debe a que ambas comunidades están en un bolsón cerrado. “Las grandes rutas internacionales no pasan por el centro de estas ciudades.”, señala. Además, esta ciudad combina área rural con urbana, ya que tiene 12 compañías. “Por eso los luqueños nos sentimos citadinos y campesinos a la vez”, apunta.
Dicen que cuando la tierra colorada de Luque se pega a la planta del zapato del visitante, este ya se queda por allí. Es que el azul y oro es muy fuerte.
Razones históricas
El gran fanatismo que sienten los luqueños por su comunidad probablemente se fundamente en la rica tradición histórica que tiene la ciudad. Así lo cree la Lic. Gloria Cabrera Bareiro, integrante del proyecto “Luque Cultural” y directora del Centro Educativo Alva.
“Viene de un antepasado rico en arraigo hacia su tierra. Hemos tenido ilustres ciudadanos que nos legaron esa pasión”, resalta. Así, por ejemplo, el general José Elizardo Aquino, Julio Correa (que aunque no nació allí se hizo luqueño), monseñor Juan Sinforiano Bogarín, el coronel Albino Jara, entre muchos otros.
“Luque Cultural”, un proyecto que aglutina a colegios públicos y privados, a la Agremiación de Poetas y Artistas de Luque y a la dirección de Cultura de la Municipalidad, apunta justamente a que no se pierda la identidad del luqueño, explica Cabrera Bareiro.
“Queremos que los alumnos reconozcan y valoren el aporte de patriotismo que nos legaron nuestros héroes. Tenemos como prioridad que en cada comunidad educativa se internalice la historia de nuestra ciudad”, agrega. Es así que la historia de Luque está incluida como competencia institucional en el currículum educativo. “Conociendo su historia, el niño tiene más arraigada su identidad. Por eso nosotros somos fanáticos”, destaca.