Por Raúl Cortese | ENCARNACION
“Es indignante que nos tengamos que ir de esta manera, arrinconados por el agua y la tierra que nos echan encima”, reclamaba Julio Alberto Squeff, empresario y descendiente de una de las primeras familias de comerciantes que se asentaron en la “Villa Baja” de la ciudad.
“Hoy es lamentable, es caótica la atención a los antiguos comerciantes que supimos estar en las buenas y en las malas, que tengamos que ir a golpear las puertas de la EBY con el agua en las rodillas, es indignante seguir así”, decía un muy alterado.
Los estantes de los comercios, que por décadas sirvieron para la exhibición de los productos ofertados como perfumes, electrónica o artículos de vestir, este jueves se desarman y en esta tarea, en la mayoría de los casos, terminan destruidos.
Viejos carteles de acrílico están acostados en el piso. Es un ir y venir de camionetas y camiones, transportando todo lo que se pueda salvar, todo lo que podría quedar cubierto por la inundación.
El empresario Squeff señaló que son pocos los comerciantes propietarios que cuentan con sus nuevos locales terminados. “Todo este sufrimiento e improvisación. Esto se debe en gran medida a que los pagos no han sido oportunos de parte de la EBY”, concluyó.