Beatriz Migens, una sevillana de 43 años, se dirige 2 días antes del referéndum a la boda de uno de sus mejores amigos, catalán.
Marisol Martín y su compañera Beatriz Barco están invitadas por su empresa, un gran bufete de abogados en Barcelona, a la fiesta de los 100 años de la compañía.
Montse Rodríguez vuelve a casa de sus padres en Manresa, pequeña villa independentista en el centro de Cataluña, una rica región del noreste de España donde vive un 16% de su población.
Y los dos empresarios Carles Rivadulla y Juan Arza regresan a casa tras una reunión con un cliente y una conferencia contra la independencia.
Cada día miles de españoles viajan así, en un sentido u otro. “La gente es muy educada, comienza hablándote catalán y si no lo hablas, en seguida cambia al español”, cuenta el jefe de la tripulación.
afp