En un material difundido en la página web de la Red Globo del Brasil (www.globo.com), los brasileños enseñan la gran permeabilidad de las fronteras, y la forma en que ellos pueden conseguir, como cualquier producto normal, cierta cantidad de explosivos.
Los comunicadores denuncian que los delincuentes del vecino país consiguen, en la frontera, todos los elementos necesarios para crear un explosivo casero, y que incluso existe una “asesoría técnica” para la preparación de los artefactos.
El desenlace se da en plena zona comercial de Ciudad del Este, hasta donde llega el productor Fabio Almeida con una cámara oculta, se acerca a un vendedor ambulante y empieza el negociado.
Versiones de la O Globo señalan que los explosivos son robados de las canteras paraguayas y luego vendidos a los malvivientes brasileños. Los vendedores ambulantes esconden los químicos en los sacos, y burlan todo tipo de controles.
El frágil sistema de vigilancia beneficia a los delincuentes. “Para los delincuentes, siempre es una buena alternativa la leve fiscalización de la frontera”, señala Juliano Ferreira, delegado del Departamento Estadual de Investigaciones Criminales del Brasil.
En Ciudad del Este se comercilizan también otros elementos necesarios para crear una bomba.
“ASESORÍA”. Así como los explosivos son comercializados como cualquier producto común y corriente, claro, tomando algunas precauciones, también existen los que realizan las “asesorías técnicas” para la elaboración de una bomba.
Los blasters, como denominan a los que enseñan el preparado de un explosivo, trabajan para los malvivientes, y esos también se encuentran en la frontera con Brasil.
BANCOS Y CARTELES. Los principales compradores de las dinamitas, según la prensa brasileña, son los asaltabancos y los miembros de las cuadrillas, organizaciones criminales ligadas en muchos casos a carteles de narcotráfico.
Explican que son cada vez más utilizadas por los malvivientes para realizar asaltos a bancos, pues arman una “caja electrónica”, a la que recurren para derribar paredes de entes financieros.
La periodista Guacira Merlín informó que en el 2010, solo en el estado de Rio Grande do Sul, se registraron doce ataques a bancos utilizando explosivos.
Así mismo, indicó que otro destino de las dinamitas, que ingresan al Brasil por Ciudad del Este, es el estado de São Paulo. Las mismas van para las cuadrillas, que se encargaron de detonar, en este año 50 “cajas electrónicas”.