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En Anita late la esperanza, mientras sigue conectada al corazón artificial

Latidos del tiempo. Del otro lado del teléfono, Sergio Blaires habla de cómo él y su esposa Norma Capdevila han vivido los 53 días en los que su hija Anita ha estado conectada al corazón artificial.

“Desde el primer día en que fue conectada nos preguntamos si conseguirá mañana o al día siguiente. Estamos ansiosos”, describe Blaires.

La niña de seis años y medio está internada en el Hospital Pediátrico Acosta Ñu. En abril de este año fue diagnosticada con miocardiopatía restrictiva dilatada.

A raíz de dicho problema de salud está siendo tratada con los mejores profesionales. Actualmente en el país Anita es la niña que más tiempo ha estado conectada al Berlin Hearth.

“Todos los días tenemos el anhelo de que aparezca algún donante. Eso es lo que todos los días estamos pidiendo. Estamos en la incertidumbre y la necesidad de que aparezca lo más rápido posible”, cuenta el padre de la paciente.

Estado. La niña se encuentra internada en el Acosta Ñu desde julio de este año, detalla el doctor Marcos Melgarejo, jefe del servicio de Cirugía Cardiovascular y del Programa de Trasplante Cardiaco del Acosta Ñu.

“Si bien es cierto que ella está estable, cuanto mayor tiempo pasa conectada a la máquina, es mayor la probabilidad de complicaciones”, revela el doctor Melgarejo.

El responsable de cirugía vascular del Pediátrico, quien también es director del Instituto Nacional de Cardiología Hospital San Jorge, recuerda nuevamente la importancia de la donación de órganos.

En casi dos meses que la niña está conectada a la máquina que le permite seguir viviendo aparecieron tres posibles donantes.

“En dos casos habían buenos donantes para Anita, pero la familia del donante se negó. En otro no era buen donante por diferentes cuestiones clínicas. Por eso volvemos a apelar a la concienciación en la donación de órganos”, señaló Melgarejo.

Actualmente son tres los pacientes pediátricos que aguardan por un donante, detalló el director del INAT.

Anita. La niña es plenamente consciente de la situación que vive, cuenta su padre. “Ella es muy madura, con la corta edad que tiene entiende muchas cosas”.

La vida de la familia de Anita tuvo un cambio radical, cuenta Blaires. El tiempo se detuvo y tiene como centro a su única hija.

“Tenemos que estar pendientes de ella prácticamente las 24 horas”, describe. Agradece que en las empresas donde trabajan cuentan con permisos correspondientes para hacer frente a la situación.

En el Pediátrico Acosta Ñu también reciben el apoyo de profesionales de la salud. Entre estos sicólogos y también profesoras para que la niña pueda continuar con sus estudios escolares. Antes Anita iba a la escuela, corría, saltaba, andaba en bici y bailaba en sus clases de ballet. “Lo que más extraña es la escuela”, dice su padre.

En esta época del año algunos días son plenos de sol y otros grises. Así también son los días en los que Anita vive conectada al aparato.

Sin embargo, dice su padre, ella no deja de pensar en los demás. Tres niños se encuentran internados en la misma sala del hospital.

“Me dijo para rezar, pidiéndole a Dios que los cure primero a ellos”, cuenta su padre sobre la hija en quien sigue latiendo la esperanza.

Nos pusimos contentos cuando Nahiara consiguió el donante luego de nueve meses. Ojalá no tardemos tanto nosotros. Sergio Blaires, padre de Anita.

Aparecieron tres posibles donantes. Uno no reunía las condiciones clínicas y en dos casos la familia del donante se negó. Marcos Melgarejo, Cardiología Acosta Ñu.

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