05 ago 2026

Emociones a flor de piel en un show lleno de color y alegría

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

Las luces encienden, el humo seco se dispersa en el escenario, en donde aparece un elegante presentador que acompañará al público, durante toda la función con sus relatos del espectáculo, acompañado por los payasos Gato y Gatito, que con alegres gestos dan la bienvenida a los concurrentes.

Los payasos Gato y Gatito de Argentina son la delicia de los más chicos durante toda la jornada. Ellos interactúan con el público con gracia, regalan globos a los pequeños y, a veces, bajan entre los presentes para jugar pelota, o venden globos, siempre con una amplia y cálida sonrisa.

La música es un ingrediente especial, sobre todo en la apertura y en el cierre del show, donde se escuchan canciones creadas especialmente para el Circo Rodas, por Diego Bonelli. Luego, cada artista muestra su sello personal con la melodía que elige para acompañar su momento de espectáculo, todas de muy buen gusto.

Con cada artista que ocupa el escenario, en especial con los que arriesgan sus vidas en cada número (trapecistas, equilibristas, motociclistas del globo de la muerte), la adrenalina y emociones fuertes se disparan en quienes observan sorprendidos desde sus asientos.

Se siente la energía y pasión por la vida de circo en cada integrante del Rodas, desde las bailarinas y bailarines, con sus coreografías, su brillante y llamativo vestuario, hasta aquellos que ofrecen estudiados movimientos corporales que cortan la respiración, como en el caso del dúo Gisella y Carlos, que presentan adagio (acrobacia bailada) o del joven equilibrista Facundo Kramer.

Otro momento de alto riesgo es cuando Pablo y Alexandra, desde México, nos traen el lanzamiento de cuchillos y hacha, en una performance donde la sensual señorita se deja lanzar los peligrosos utensilios con total naturalidad.

En algunos momentos del show, vienen como flash backs a la mente del espectador cinéfilo las emociones que despertó el filme Trapezio (1956), donde un elenco encabezado por Burt Lancaster, encarnando a un trapecista lisiado, nos muestra el lado humano y cotidiano de los sacrificados artistas del circo. Y nos imaginamos que detrás de cada trabajador del espectáculo se encuentra una persona llena de sueños y amor hacia su sacrificada profesión.

Del Circo Rodas nos llevamos un cálido recuerdo, no solo de las atracciones propias de la escena, sino también de la calidez humana de sus integrantes, que desde que reciben al público en la puerta transmiten la sensación de entrar a un mágico mundo donde los sueños pueden cobrar vida. Las funciones en vacaciones de invierno tienen lugar todos los días a las 15.30, 18.00 y 20.30. Entradas, en la Red UTS.