A un mes de que finalice su mandato como vicepresidente, Cobos se calzó este miércoles el guardapolvo de chef y amasó tallarines acompañados por una salsa de tomate que posteriormente degustó en uno de los salones de la Cámara alta junto a una decena de mozos y su hija, que le ayudó con la preparación del plato.
Uno de los mozos complementó incluso la comida con un pudin de pan que llevó de postre, relataron los portavoces.
“Ustedes me atendieron cuatro años, por un día los voy a atender yo”, afirmó el radical Julio Cobos, que también hizo pan casero para la ocasión.
El vicepresidente permanece enfrentado a Fernández desde 2008, cuando decidió con su voto negativo el rechazo a una iniciativa del oficialismo para imponer impuestos móviles a las exportaciones de granos, altamente resistida por el campo.
Cobos, que llegó al Gobierno gracias a una concertación de peronistas con otros sectores políticos, fue considerado como un “traidor” por el Gobierno de la peronista Fernández, quien durante largo tiempo le presionó para que dimitiera, cosa que el vicepresidente no hizo.
Julio Cobos se convirtió entonces en uno de los referentes de la oposición, pero su influencia se fue licuando en los últimos meses y ahora planea incluso volver a ejercer la profesión de ingeniero cuando finalice su cargo.