04 ago 2026

El Sol quedó prendado del cariño de las paraguayas

Por Marisol Ramírez

Foto: UH Edicion Impresa

Foto: UH Edicion Impresa

mramirez@uhora.com.py

El cantante mexicano Luis Miguel, El Sol, o Luismi, para sus fans, puso broche de oro el sábado último a su gira The Hits Tour, en Jockey Club, sorprendiendo por la sintonía que mostró con el público, especialmente conformado por mujeres.

El intérprete de La incondicional lució un perfil sobrio, elegante y profesional, pero más allá de lo esperado, el cantante, en un momento del show, reflejó en su mirada y sonrisas, el agrado que sentía por el feedback de sus fieles seguidoras, las que coreaban con ganas cada enganchado. Ellas le llenaron de obsequios, desde rosas rojas, un collar de flores, la bandera tricolor, y hasta ropa íntima.

El artista dejó ver en escenario el talento que le acompaña por décadas, y la experiencia de miles de actuaciones. Una orquesta de lujo, músicos, corista, un gran despliegue técnico en sonido, luces y apoyo visual sumaron al espectáculo de primer nivel.

Más allá de lo correctamente presentado, fue la picardía que mostró Luismi, sobre todo después de la primera hora de la jornada, lo que llamó la atención. Incluso sus sonrisas le traicionaban en una canción, se notaba la distensión del artista, tal vez porque se trataba de su último concierto de la gira. Lo cierto es que era agradable verlo tan alegre.

Palabras afectivas como “Qué público tan bonito”, o “¡Vamos Paraguay!”; el dar las gracias varias veces o el gesto de regalar rosas blancas a sus fans, comentando que significan: “el amor, la amistad y la paz”, así como arrojar pelotas negras gigantes al final del show, fueron algunas interacciones que llenó de alegría al público. Canciones como La incondicional, Te necesito, Hasta que me olvides, Fría como el viento fueron muy coreadas, y en todos sus enganchados mostró dominio de la técnica vocal, sobre todo para jugar con los altos y bajos.

Luismi solo cambió de su vestuario la camisa blanca que lució al inicio por una negra y un chaleco del mismo color, luego una remera negra, siempre conservando el glamour.