Opinión

El pobre aporte de los más ricos

Iván Lisboa - ilisboa@uhora.com.py

Iván LisboaPor Iván Lisboa

De acuerdo con las estadísticas del Banco Central del Paraguay plasmadas en su informe de comercio exterior, el complejo sojero exportó un total de 3.041 millones de dólares entre enero y setiembre.

Este sideral monto, siempre según los datos de la banca matriz, representa el 29% del total de los envíos de productos paraguayos al mundo.

Considerando este movimiento, uno espera que la contribución al Fisco de estas compañías tenga una participación parecida.

Sin embargo, el último informe de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) da cuenta que el aporte sojero, en concepto del impuesto a la renta agropecuaria (Iragro), fue de apenas 58 millones de dólares. Si a esto se suma lo que abonan por IVA, su aporte se estira un poco más y llega aproximadamente a los 120 millones de dólares.

Siguiendo con las comparaciones, se puede apreciar que la contribución de los agroexportadores significa solamente el 6% de la recaudación total del Fisco en lo que va del año. Si la comparación es con volumen exportado, su aporte se reduce al 4% del total enviado.

Ahora bien, ¿parece justo que un sector que mueve casi el 30% de la economía tenga una participación en los ingresos fiscales que no sobrepase el 6%? Evidentemente, no.

En su informe divulgado a inicios de setiembre, la Comisión Técnica Tributaria, conformada por expertos del sector privado y público, ya lanzó una primera recomendación para empezar a rever estos índices contributivos.

Este equipo técnico recomendó al Fisco unificar el Iragro con el impuesto a la renta de actividades comerciales, industriales y de servicios (Iracis). Esto implica que, además de la tasa del 10% que abonan los sojeros y ganaderos por la renta obtenida, en caso de reparto de utilidades deberán pagar un impuesto adicional del 5% sobre el total distribuido. Además, los accionistas de las agroexportadoras estarán obligados a pagar el impuesto a la renta personal (IRP) sobre el 50% de las ganancias percibidas.

La Comisión Técnica Tributaria, además, sugirió a la cartera idear mecanismos de pago más claros y limitar las deducciones de costos y gastos.

En un momento difícil como el actual, donde el consumo está deprimido y ya golpea al principal recaudador del Tesoro, el impuesto al valor agregado (IVA), la materialización de las dos recomendaciones citadas un poco más arriba, podrían constituirse en un respiro para la Administración Tributaria.

También puede servir para crear mayores espacios para que el Estado pueda invertir más en infraestructura y pueda destinar más recursos a los sectores sociales, entiéndase, educación y salud.

El sistema tributario es considerado el pilar de cualquier Estado. Mediante el cobro de impuestos, se obtienen los recursos necesarios para responder a las necesidades básicas de la gente. Al mismo tiempo, el sistema tributario es un reflejo de la igualdad social que debe promover el Estado.

En un país con una presión tributaria que apenas se arrima al 10% del producto interno bruto (PIB), con un gasto público desordenado y en el que los más ricos no aportan lo suficiente, el peso termina recayendo indefectiblemente en el IVA, un gravamen que es sostenido históricamente por la clase media y baja.

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