ENCARNACIÓN
Dos grandes colchas de tejido colgadas de un cordel improvisan un telón que cubre a los pequeños actores que ansiosos y nerviosos aguardan entrar en escena, algunos pisan las tablas del escenario por primera vez. A las 20.30, puntualmente, el telón se corre y la función empieza, con el respetuoso silencio del público. Allí sentados están los padres de los actores, primos, tíos y abuelos. Todos en familia, es esa la consigna.
El matrimonio conformado por doña Chonga y don Teti Silvero, durante años mantienen la tradición de cada 23 de diciembre a la noche poner en escena el pesebre viviente, en su propio domicilio, siendo niños los actores.
Nietos, sobrinos, hijos, familiares, vecinos y amigos, se encargan de recrear de manera simple, pero con profundo respeto y devoción, el nacimiento del Niño Jesús.
Previo a todo ello se realizan los trabajos de vestuario, poner en condiciones los atuendos de los actores y se llevan adelante los ensayos para no cometer errores.
A pocos metros de este escenario en la noche del 23 de diciembre, el tradicional pesebre ya se encuentra armado e iluminado, donde participan todos los componentes de la familia en su confección, arreglo y detalles en general. Hojas, ramas, arena, piedra, agua, todos tienen una responsabilidad en el armado, y cada uno de los 7 hijos del matrimonio realiza una tarea específica que llevan adelante con sus hijos, nietos del matrimonio Silvero-Galeano.
“Por los niños, para que comprendan y lleven el amor de Jesús siempre. Es recordar momentos muy especiales que enriquecen nuestro país, acá están los vecinos, amigos y familiares, el compromiso que tenemos es continuar con esta tradición”, consignó Celso Teti Silvero. El pesebre fue suspendido por corto tiempo debido a que la familia Silvero-Galeano tuvo que abandonar su domicilio y su barrio, Santa Rosa, debido a la afectación causada por el embalse de las aguas del Paraná, debido a la construcción de la represa de Yacyretá. Hoy el matrimonio reside en el barrio Kennedy de esta ciudad, y el pesebre viviente volvió a estar presente. Respetando un libreto previamente ensayado, los actores van saliendo a escena a interpretar cada uno de ellos el papel designado, ante la atenta mirada de sus familiares, vecinos y amigos. Finalmente, la noche se cierra con la llegada de Papá Noel y su enorme bolsa cargada de regalos para los pequeños.