12 may. 2026

El pesebre viviente es una tradición en el Sur

Por Raúl Cortese

Tierno.  Los niños se encargan de recrear con mucha devoción el nacimiento de Jesús.

Tierno. Los niños se encargan de recrear con mucha devoción el nacimiento de Jesús.

ENCARNACIÓN

Dos grandes colchas de tejido colgadas de un cordel improvisan un telón que cubre a los pequeños actores que ansiosos y nerviosos aguardan entrar en escena, algunos pisan las tablas del escenario por primera vez. A las 20.30, puntualmente, el telón se corre y la función empieza, con el respetuoso silencio del público. Allí sentados están los padres de los actores, primos, tíos y abuelos. Todos en familia, es esa la consigna.

El matrimonio conformado por doña Chonga y don Teti Silvero, durante años mantienen la tradición de cada 23 de diciembre a la noche poner en escena el pesebre viviente, en su propio domicilio, siendo niños los actores.

Nietos, sobrinos, hijos, familiares, vecinos y amigos, se encargan de recrear de manera simple, pero con profundo respeto y devoción, el nacimiento del Niño Jesús.

Previo a todo ello se realizan los trabajos de vestuario, poner en condiciones los atuendos de los actores y se llevan adelante los ensayos para no cometer errores.

A pocos metros de este escenario en la noche del 23 de diciembre, el tradicional pesebre ya se encuentra armado e iluminado, donde participan todos los componentes de la familia en su confección, arreglo y detalles en general. Hojas, ramas, arena, piedra, agua, todos tienen una responsabilidad en el armado, y cada uno de los 7 hijos del matrimonio realiza una tarea específica que llevan adelante con sus hijos, nietos del matrimonio Silvero-Galeano.

“Por los niños, para que comprendan y lleven el amor de Jesús siempre. Es recordar momentos muy especiales que enriquecen nuestro país, acá están los vecinos, amigos y familiares, el compromiso que tenemos es continuar con esta tradición”, consignó Celso Teti Silvero. El pesebre fue suspendido por corto tiempo debido a que la familia Silvero-Galeano tuvo que abandonar su domicilio y su barrio, Santa Rosa, debido a la afectación causada por el embalse de las aguas del Paraná, debido a la construcción de la represa de Yacyretá. Hoy el matrimonio reside en el barrio Kennedy de esta ciudad, y el pesebre viviente volvió a estar presente. Respetando un libreto previamente ensayado, los actores van saliendo a escena a interpretar cada uno de ellos el papel designado, ante la atenta mirada de sus familiares, vecinos y amigos. Finalmente, la noche se cierra con la llegada de Papá Noel y su enorme bolsa cargada de regalos para los pequeños.