Por Andrés Colmán Gutiérrez
FOZ DE YGUAZÚ, BRASIL
La poderosa organización delictiva brasileña conocida como Primeiro Comando da Capital (PCC), cuya sede principal está en las cárceles y favelas (villas) de San Pablo, tiene una presencia cada vez más fuerte en la región de la Triple Frontera y ya monopoliza el tráfico de drogas y armas desde el Paraguay, según fuentes de la Policía Federal de Foz de Yguazú.
El miércoles 22, en un audaz operativo, tras seis meses de investigación, el Grupo de Actuación Especial de Represión al Crimen Organizado (GAECO), del Ministerio Público de Foz, logró capturar a nueve traficantes del PCC, que se ocupaban de enviar partidas de marihuana, hachís, crack y cocaína, compradas en Ciudad del Este y Hernandarias, hasta las prisiones de San Pablo.
Un equipo de 52 agentes fueron movilizados para atrapar a 5 hombres y 4 mujeres, aunque en total tenían en la mira a 18 de ellos. “No pudimos obtener a tiempo las 13 órdenes de prisión que faltaban”, aclara el delegado Alexandre Maciel, del GAECO.
Los detenidos son: Adriano Verdem da Silva, Márcia Castanho Gonçalves de Oliveira, Alessandra Leite da Silva, Bonifácio Ramón González, Rodolfo Henrique Leite da Silva, Fábio Mueller, João Batista Borges de Faria, Tânia Medeiros Varela e María Ângela do Prado.
En la vivienda de uno de los arrestados, en el barrio Jardim Vasco da Gama, de Foz, los investigadores hallaron un auto acondicionado con un depósito con fondo falso para el envío de drogas y armas, similar al que fue aprehendido hace una semana con 20 pistolas, 4 revólveres, una subametralladora y un caño de rifle antiaéreo, todos comprados en el mercado negro de Ciudad del Este, por un valor de 60 mil reales (258 millones de guaraníes), y que iban para el PCC de San Pablo, llevada por dos traficantes brasileños, que también fueron arrestados.
Maciel cree que los 9 aprendidos ahora son parte de la misma banda conectada a la organización delictiva paulista, y hasta ahora no hay una estimación de la gran cantidad de drogas que ya han enviado.
“El volumen de estupefacientes que han estado movilizando es considerable. También hallamos una cuenta bancaria especial para mover el dinero depositado por traficantes a favor del PCC, y ya pedimos el bloqueo judicial de la cuenta. Esperamos obtener el extracto para saber el volumen del dinero que estaban manejando”, refiere.
DEL PARAGUAY. Para el delegado Alexandre Maciel, del GAECO, no hay dudas de que la droga que la banda ha estado enviando para el PCC en San Pablo proviene del Paraguay, ya que en esta zona del Brasil no se han encontrado plantaciones de marihuana.
Uno de los investigadores que participaron del operativo explica a Última Hora que la droga es cultivada en asentamientos campesinos cercanos a Itakyry, Alto Paraná, especialmente en la zona de Chino Cué, y desde allí es trasladada hasta los puertos clandestinos ubicados sobre el Lago de Itaipú, para ser cruzadas hasta el Brasil en lanchas y canoas.
En los asentamientos, un kilo de marihuana se consigue por 50 reales (110 mil guaraníes), pero en San Pablo o Río de Janeiro la droga se vende a más de 300 reales (cerca de 700 mil guaraníes) el kilo.
La fuente reveló extraoficialmente que los traficantes del PCC tienen contactos con dirigentes de los asentamientos campesinos en el Paraguay, quienes producen y venden la droga, entregándola a los embarcaderos, con protección de autoridades policiales, fiscales y aduaneras. Luego la alojan en los aguantaderos, ubicados en las favelas de Foz o en las chacras a orillas del Lago de Itaipú, desde donde realizan la distribución, utilizando principalmente a niños y adolescentes, que son inimputables.
“Sabemos que el PCC tienen bases y conexiones en el Paraguay, y están manejando el tráfico tanto en Ciudad del Este como en Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero, y en toda la zona del Lago de Itaipú, que en este momento es el principal lugar de cruce, porque es muy grande y difícil de controlar”, explica el investigador brasileño.