Arte y Espectáculos

El Panteón Nacional y Oratorio se muestra como “lugar de la memoria”

Escenario de celebraciones y protestas, el patrimonio histórico sufrió ataques de manifestantes. El hecho generó un debate sobre su valor. Especialistas hablan de su significado para la sociedad.

Ubicado en la esquina de Palma y Chile, el Panteón Nacional de los Héroes y Oratorio de la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad, es uno de los marcos arquitectónicos de la capital y el país.

Fue por varias veces punto de encuentro de celebraciones ciudadanas, tanto oficiales como espontáneas, así como con mayor frecuencia de diferentes protestas. Como la del sábado 5 de setiembre pasado, en la que terminó con las paredes pintadas y una de las banderas que colgaban de él quemada, desatando una discusión en torno al monumento, su importancia y sentido. De un momento a otro, el emblemático patrimonio histórico y cultural pasó de ser testigo para convertirse en objeto de manifestación.

MEMORIA. “Se dispuso que sea el lugar donde reposen los restos de los próceres beneméritos de la nación”, detalla el historiador Herib Caballero, al referirse al lugar que también guarda los restos de Carlos Antonio López, mariscal José Félix Estigarribia, Bernardino Caballero, los niños mártires de Acosta Ñu, Emiliano R. Fernández, entre otras destacadas figuras. Igualmente, resguarda la antigua imagen de la Virgen de la Asunción.

“El Panteón constituye lo que denomina el historiador francés Pierre Nora un ’lugar de la memoria’; en este caso, dispuesto por el Estado y que se volvió un lugar de culto cívico”, agrega Caballero.

PATRIOTISMO. Tras el suceso ocurrido en el Panteón, un comportamiento llamó la atención. Flores con los colores de la bandera fueron depositadas por personas, grupos e instituciones en sus inmediaciones, en un gesto de respeto y como una forma de reacción positiva al hecho. Esta situación, por su parte, desató el debate sobre el patriotismo.

“El Panteón es portador de una serie de símbolos sociales. Es resultado de una convención de un sentido determinado que el país históricamente dedicó a conmemorar a su historia”, señala el semiólogo y profesor de la Universidad Católica Willian Campo.

Detalla que entre esos símbolos se encuentra la de un legado de fundación y constitución ligado a la idea de patria. Esta última tiene un carácter polisémico, pero es vinculada frecuentemente con las experiencias de fundar y constituir un país o nación, héroes, batallas, entre otros; se trata de un concepto que es instalado mediante la escuela y cultivado socialmente, a través de fechas especiales, desfiles, honores, izada de la bandera, conmemoraciones, etc.

“De allí que todos los sintamos como algo común y, a la vez, como algo muy personal, vivenciado en la escuela, celebraciones, fechas nacionales. Es así como los símbolos se convierten en convenciones, a partir de sentidos compartidos, aprehendidos y transmitidos de una generación a otra”, detalla el catedrático.

En cuanto al gesto de acercar flores al sitio Campo señala que se trata de un posicionamiento por una acción interpretada como profanación de un lugar sagrado, desde el punto de vista simbólico.

“La mayor parte de la ciudadanía lo siente suyo, con todos los significados asociados, compartidos y personales”, concluye.

HISTORIA. El origen del Panteón y Oratorio se remonta a 1863, cuando Francisco Solano López estableció a través de un decreto la construcción de una capilla para venerar a la Virgen Nuestra Señora de la Asunción. El diseño estuvo a cargo del arquitecto italiano Alejandro Ravizza. La construcción se vio interrumpida por la Guerra de la Triple Alianza y solamente pudo ser finalizada más de 70 años después, en 1936, cuando bajo presidencia de Rafael Franco fue denominada como Panteón Nacional; inaugurado oficialmente en una ceremonia que depositó los restos del mariscal López en su interior.

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