Sucesos

“El Ojo que todo lo ve” no ayuda a encontrar a la pequeña Juliette

 

Una enorme representación del Ojo de la Providencia, también conocido como “El ojo que todo lo ve”, adorna el portal de entrada a la residencia del ciudadano alemán Joachim Spah, en el barrio San Francisco de Atyrá, en el límite con la compañía Cabañas de Caacupé, que ayer fue allanado por la Fiscalía en busca de la niña Juliette, quien lleva más de un mes de estar desaparecida.

El ojo, considerado un símbolo masónico y de la presunta sociedad secreta de los Illuminati –aunque también es utilizada por otros sectores, incluyendo al cristianismo–, llamó la atención de los periodistas que acompañaron la intervención, dirigida por el fiscal Lorenzo Lezcano, quien informó que el procedimiento se realizaba en forma simultánea con otros en Emboscada y en San Lorenzo, siguiendo pistas que indican una relación de amistad y vinculación comercial entre Spah y el padrastro de la niña Juliette, el también alemán Reiner Helmut Oberuber.

VISITAS. El fiscal Lezcano confirmó la versión recogida por Última Hora entre pobladores del barrio San Francisco, quienes aseguran que Oberuber, su esposa Lilian Zapata y la propia niña Juliette habían visitado la residencia de Spah en varias oportunidades. Incluso, una de las fuentes, que pidió reserva de su identidad, asegura haber reconocido al padrastro de Juliette realizando una carrera por el lugar en los primeros días de marzo último.

“El señor Spah reconoce que mantenía cierta amistad con Reiner y que inclusive él había financiado el emprendimiento del señor Reiner”, destacó el agente fiscal. El abogado Fidel Godoy, representante del ciudadano alemán, admitió que Spah construyó un edificio para oficinas y residencia de Reiner en Monte Pacará, Emboscada.

La comitiva fiscal policial incautó un teléfono donde estarían registradas las conversaciones entre Spah y Reiner, además de grabaciones del circuito cerrado de cámaras que podría certificar la presencia de Juliette y su familia en el lugar. Entre los documentos encontraron registros de otra propiedad de Spah, de tres hectáreas en la zona de Ytumi, Caacupé, hasta donde se trasladaron para verificar un contenedor y parte del terreno, pero no hallaron elementos que ayuden a dar con el paradero de la niña

Joaquim Spah es un ciudadano alemán que se estableció en el lugar hace varios años, junto a otras familias de procedencia alemana y suiza, en varias residencias rurales que forman una especie de condominio conocido como “el barrio de los alemanes”.


Las armas secretas
En noviembre de 2019, la Fiscalía ya había allanado la residencia de Joachim Spah ante una denuncia anónima de presunto tráfico de armas y halló en su poder varias armas de fuego de gran potencia, como rifles, proyectiles, pistolas, escopetas, cartuchos, municiones, explosivos, incluyendo una ballesta. El hombre justificó la tenencia alegando ser coleccionista y demostró que todas ellas están registradas ante la Dimabel (Dirección de Material Bélico de las Fuerzas Armadas).
Las versiones apuntan a que las relaciones comerciales entre Spah y Reiner tienen que ver con emprendimientos inmobiliarios ofrecidos a ciudadanos europeos, principalmente alemanes, que tengan intención de venir a radicarse entre los cerros verdes de Cordillera. Lo que no se pudo determinar durante la intervención fiscal es el sentido del presunto símbolo masónico o de los Illuminati en la residencia allanada, ni cómo “el ojo que todo lo ve” podría ayudar a encontrar a la niña Juliette.

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