04 abr. 2026

“EL OFICIO ME DIO GRANDES SATISFACCIONES”

Hermann Guggiari, uno de los pioneros en el arte de esculpir el hierro en el Paraguay, señala que el oficio le permitió cumplir muchos sueños.

“En mi vida me ha dado grandes satisfacciones, he cumplido mis sueños, aunque no todos porque no todo se puede hacer con el hierro”, manifiesta Guggiari, que comenzó a manipular el metal cuando tenía 18 años.

“Mis primeros trabajos eran muy pequeños, obviamente”, dice y recuerda que “uno de ellos fue un cenicero anticáncer”.

Entre los principales obstáculos que impiden que más artistas se dediquen a la disciplina, Guggiari señala la necesidad de contar con una gran infraestructura a la hora de trabajar.

“Se necesita un taller grande para las pulidoras, soldadoras y, en general, para todas las herramientas”, apunta el creador de El Bosque de los Artistas, que prepara una obra monumental de 15 metros que próximamente podría instalarse en Areguá.

“Todavía no hemos finiquitado el acuerdo, aunque espero que podamos hacerlo porque yo le tengo un gran aprecio a esa ciudad”, dice el galardonado artista.

El creador del famoso Cristo, que está asentado en el altar de la Crucecita (Sajonia) y del monumento Asunción, madre de ciudades (Plaza de Armas) enseñó el arte a sus hijos Javier, Sebastián y Justo, que siguen con la tradición familiar.

Otro de los pocos artistas paraguayos que se destaca en el trabajo con el hierro es Gustavo Beckelmann.