Por Carlos Marcelo Aquino
SAN PEDRO
Desde su descubrimiento por parte de los jesuitas, hace unos 250 años atrás, el Ykua Pa’i no dejó de proveer agua a la población de San Estanislao, en el Departamento de San Pedro.
Incluso en las épocas de sequía, como la acontecida en la década de los años 80, la surgente se constituye en una tabla de salvación para la ciudadanía, que se surte en el sitio del vital liquido cuando la circunstancia así lo requiere.
En esa ocasión, aun cuando todos los habitantes recurrieron históricamente a este recurso hídrico, el mismo no redujo para nada su caudal.
El manantial que mantiene el agua cristalina y apta para el consumo humano a través de los años, calificado de eterno por los lugareños, fue precisamente el que le dio el nombre a este sector de la comunidad.
HISTORIA. La construcción del pequeño pozo de Ykua Pa’i fue hecho por los jesuitas a raíz de que el cauce del arroyo Tapiracuãi quedaba a dos kilómetros del lugar, en medio de un espeso monte que estaba habitado por una tribu de indios salvajes.
Trasladarse hasta ese sitio significaba para los religiosos toda una serie de peligros y el temor de que sus miembros puedan ser asesinados por los nativos del lugar.
La surgente de agua, que fue y es fundamental para los habitantes de Santaní, se fundó en esta ciudad que al principio llevaba la denominación oficial de San Estanislao del Koska del Tarumá.
El sitio es motivo de poemas y temas musicales, como la afamada canción “Ndéve guarã Santaní”, cuyo autor, Federico Molas, lo pinta como un lugar mágico y especial.
Esta mención de artistas y vates le ha valido para ser el centro de visitas de turistas y gente proveniente de otros departamentos del país, interesados en observar sus encantos.
Asimismo no faltan las personas que atribuyen cualidades milagrosas al agua que brota de este manantial, donde se vio a gente con diversos tipos de dolencia mojarse la parte afectada o llevar para sus seres queridos un poco del líquido para sus familiares.
Mejoras de la Gobernación
En el 2002, el entonces gobernador del Departamento de San Pedro, Julio Ruiz Liuzzi, transformó por completo el lugar donde se encuentra el Ykua Pa’i.
Camineros, plantas ornamentales y arborización, a más de una limpieza permanente del predio, convierten al manantial en un espacio admirable que cada año es visitado por cientos de personas.