El crack ha logrado instalarse en el país como la droga más consumida por los jóvenes, especialmente los adolescentes. Si bien es un estupefaciente muy dañino y adictivo, su precio es bajo, por lo que su consumo prolifera en todos los estratos sociales. El microtráfico se concentra en la Capital y en el Departamento Central, afirmaron voceros de la Secretaría Nacional Antidrogas.
“Se trata de una droga peligrosísima. Afecta directamente al cerebro de los jóvenes que la consumen. He visto a adictos que han quedado con serios problemas en la cabeza tras años de consumición. Llegué a ver a ex consumidores en camisas de fuerza”, relata el jefe de Operaciones de la Senad, Miguel Chaparro.
El agente especial asegura que el adicto promedio de crack tiene entre 12 y 18 años, y consigue su dosis en las inmediaciones de su institución educativa.
“Ese es uno de los métodos que utilizan los vendedores ahora. Se instalan cerca de los colegios, locales nocturnos y otros lugares adonde va gente joven”, señala Chaparro.
“El crack ha desplazado a la marihuana en los colegios y hasta a la cola de zapatero en las calles. Lo que se viene ahora es mucho más peligroso”, agrega.
PIEDRAS. La “piedrita” de crack puede ser comprada a partir de 10 mil guaraníes y es suficiente como para tres o cuatro pitadas.
El jefe de Operaciones, quien anteriormente era el titular de la Dirección de Microtráfico de la Agencia Antidroga, cuenta que las zonas fronterizas son donde se realiza el proceso para convertir estas sustancias en crack.
“En el caso de la pasta base, generalmente viene de Bolivia, pasa por el Chaco y de ahí va a Pedro Juan Caballero o Ciudad del Este. Finalmente, la droga, ya lista para su comercialización, es llevada hasta la Capital y Central, aunque también circula por las calles de Ciudad del Este y de otras ciudades”, afirma.
“Es básicamente lo mismo que lo que en Argentina llaman ?paco’ y ya ha causado estragos entre los jóvenes de allá”, asegura.
Para consumir estas “piedritas”, los adictos hacen pequeños agujeros en latas de gaseosa o cervezas, donde queman la droga para fumarla como con una pipa.
“Estimula. Cuando se fuma, uno se cree más fuerte, entra en juego eso de la euforia. Sin embargo, el efecto dura muy poco y el consumidor se vuelve violento por la falta de su dosis. Su consumo prolongado deja serias consecuencias a nivel cerebral, pero una noche de reiteradas dosis puede llegar a liquidar al consumidor en horas”, sostiene Chaparro.
DELIVERY. Otro modus operandi que actualmente está siendo puesto en acción por varios microtraficantes es el de la entrega a domicilio, refirieron los agentes de la Dirección de Microtráfico.
Los mismos indicaron que los vendedores, que generalmente son simples empleados de los dueños de la droga, se pasean por las calles en motocicleta, esperando el llamado de algún cliente.
“También suelen quedarse parados en las salidas de los colegios. Este es un método no sólo común, sino que hasta efectivo. En los colegios nacionales por ejemplo. La cantidad de alumnos de los grandes colegios públicos del Departamento Central hace prácticamente imposible que los directores y maestros puedan estar al tanto de quién ingresa en las instituciones”, explicó un agente, cuya identidad se reserva por razones de seguridad del mismo.
¿QUÉ ES EL CRACK?
Se obtiene a partir del procesamiento de la pasta base de la cocaína (una mezcla de extractos de hojas de coca, ácido sulfúrico, éter, acetona) o clorhidrato de cocaína. Es una pasta insoluble en agua, que flota en la superficie y se endurece al enfriarse. Su poder adictivo es mucho mayor que el de la cocaína, y sus efectos fisiológicos son más dañinos.
“SENTENCIAS DE JUECES TIENEN QUE SER MÁS FIRMES”
“Para conseguir una mayor efectividad en la represión al microtráfico de crack, es necesaria una mayor dureza de parte de los jueces que dictan las sentencias a los vendedores de droga”, aseguró el agente Miguel Chaparro.
Explicó que son varios los casos en donde microtraficantes, que fueron capturados con estupefacientes en las manos, alegaron ser simples adictos a la droga ante los jueces que los procesaron.
“De esta forma muchas veces consiguen medidas alternativas a la prisión”, indicó Chaparro. También pidió una mayor firmeza a los representantes del Ministerio Público, a la hora de imputar a los detenidos por el delito.
Por otro lado, aseguró que es necesario que los ciudadanos ayuden más, realizando las denuncias correspondientes.
En ese sentido recordó que todas las denuncias son anónimas y verificadas por los agentes de la Dirección de Microtráfico.
“Finalmente, sólo la familia puede prevenir cualquier drogadicción”, expresó Miguel Chaparro.
LA CIFRA
1.024 son los gramos de crack que incautó la Senad en lo que va del año. De acuerdo a las cifras que maneja la Secretaría, un solo kilo vale casi G. 90 millones. La dosis más pequeña que se comercializa no pesa más de diez gramos, aseguraron.