“Es cierto: hay problemas de contaminación de nuestros arroyos por el uso indebido del mercurio, debido a la falta de conciencia de muchos mineros, y es algo que nos preocupa mucho, estamos buscando soluciones, pero no tenemos mucha ayuda del Gobierno”, reconoce el intendente municipal de Paso Yobái, Édgar Chávez.
Es hijo de Óscar Chávez, principal figura política colorada en la zona, quien fue primer intendente electo de Paso Yobái, actual concejal departamental. Chávez es, además, uno de los mas activos empresarios dedicados a la explotación del oro, propietario de uno de los molinos.
Recientemente el intendente pidió la intervención de la Fiscalía Ambiental ante casos de mineros cuyos estanques con “pulpa” (restos de tierra de la que se extrajo oro) desbordaron y se filtraron a los arroyos.
“Tratamos de crear conciencia para que no contaminen, hay una empresa que nos ayuda para enseñarles que el mercurio sea reciclado, muchos mineros colaboran, pero hay quienes no tienen conciencia”, destaca.
Según el intendente, “no se puede negar que es la principal fuente de empleo y de ingreso de los habitantes, es lo que le da vida y permite progresar a mucha gente de Paso Yobái, evitando que nuestra gente vaya a buscar trabajo en la Argentina”.
La Municipalidad registra a unos 10 grandes molinos y a 30 medianos y pequeños, que operan por fuera de la concesión legal a la empresa canadiense Latin American Minerals Paraguay (Lampa). Estima que hay 700 personas dedicadas a la explotación informal del oro, aunque organismos del Estado manejan cifras de alrededor de 2.000 personas.
ILEGALIDAD. “Es cierto que los mineros de Paso Yobái trabajan en forma ilegal, pues no tienen una concesión como la empresa Lampa, pero hace años estamos buscando regularizar, porque cortar esta actividad sería condenar a miles de compatriotas a quedar sin fuente de trabajo, sería abrir el cauce a una explosión social”, destaca Édgar Chávez.
“No tenemos respuestas del Gobierno para solucionar esto. Aquí el Estado está ausente. Paso Yobái es el tercer distrito más grande y poblado del Guairá, pero ni siquiera tiene un camino en forma. Cuando el Estado viene, lo hace para reprimir, no para ayudar. Cuando ven un vehículo con personas extrañas, los mineros ya paran todo y se esconden. ¿Por qué no vienen a conversar, a ver qué necesitamos, cómo podemos solucionar? El oro es nuestra gran riqueza, pero hace falta organizar, formalizar de alguna forma, no solamente para que una empresa extranjera se beneficie, sino también la gente del lugar”, concluye Chávez.