Por Marco López
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Bajo la luz de la luna se transforma en bestia peligrosa que deambula sigilosa en la penumbra al acecho de su víctima: es El hombre lobo una de las criaturas favoritas del Séptimo Arte.
Aunque en las décadas de los 70 y 80 alcanzó su esplendor con una buena cantidad de producciones, el encanto por el personaje aún sobrevive, al igual que el de sus pálidos colegas: los vampiros.
El mito permanece arraigado en el folclore universal y tiene sus variantes y peculiaridades según la zona geográfica.
Así, en Paraguay, el séptimo hijo de una familia que no fue bautizado se convertirá en el Luisón, mientras que en Europa y otras regiones, el uso de brebajes alucinógenos, la magia o una maldición, transforma a los hombres en lobos.
Muchos de los elementos que caracterizan al wolfman contemporáneo del cine fueron incorporados y, otros, simplemente permanecieron o sufrieron modificaciones leves o radicales, según el gusto del que estuviera al frente del proyecto.
Lamentablemente, al llevarlos a la pantalla, muchos realizadores apostaron por lo más fácil y predecible, desperdiciando el personaje con repetitivas secuencias cargadas con el gore más extremo, abundante en las producciones de categoría B.
Otros, sin embargo, encontraron mejores fórmulas de explotarlo, agregando drama e intriga a sus historias.
El último licántropo parido en Hollywood llegará a Paraguay el 19 de marzo, cuando se estrene en las salas de cines The Wolf Man o El hombre lobo, protagonizado por el ganador del Oscar, el actor portorriqueño Benicio del Toro.
La bestia, que marcó su territorio en el segmento de la ficción con Silver Bullet (1985), basada en una novela de Stephen King; An American Werewolf in London (1981), del director John Landis; o el clásico de 1941 The Wolf Man, vuelve a la pantalla grande de la mano del director Joe Johnston, con un reparto que incluye, además del centroamericano, al consagrado galés Anthony Hopkins.
Considerando el buen momento que viven las criaturas de Hollywood, no sería raro que muy pronto se anuncie el rodaje de alguna megaproducción en la que estén enfrentados la peluda bestia y el pálido chupasangre.
AN AMERICAN WEREWOLF IN LONDON
En su momento ofreció la mejor transformación del hombre lobo. Fue producida en 1981. Al año siguiente obtuvo el premio Oscar al Mejor Maquillaje. Es la favorita de muchos amantes del género.
THE CURSE OF THE WEREWOLF
Un clásico filmado en 1961 para revisitar. Aún con efectos primitivos, esta cinta logra atrapar con un interesante giro en la historia en la que sólo el amor puede curar a la bestia.
THE WOLF MAN
En 1941 introdujo por primera vez los conceptos de transformación bajo la luz de la luna y la vulnerabilidad a la plata. Es recordada además por los escándalos ocurridos durante el rodaje.
WOLF
Jack Nicholson ofrece un interesante abordaje del hombre lobo en esta producción de 1994, en la que es acompañado por Michelle Pfeiffer. Las performances sobresalen en esta versión.
INOLVIDABLES LICÁNTROPOS