Mario Rubén Álvarez<br>alva@uhora.com.py<br>La dictadura de Stroessner enterraba de tres maneras a sus enemigos: una era debajo del silencio de la tierra; otra, en la densa mudez de sus mazmorras y, por último, en esa forma de muerte en vida que es el exilio. <br>El músico y compositor Carlos Lara Bareiro ?nacido en Capiatá el 6 de marzo de 1914? fue una de sus víctimas más ilustres. Al igual que a José Asunción Flores, la intolerancia le impidió el regreso a su patria.<br>El libro de memorias del maestro registra minuciosamente la historia de su vida. Como para que no quedaran dudas acerca de su trayectoria, relató en letras de molde cuanto le tocó vivir, pero, sobre todo, padecer. <br>Su infancia capiateña fue feliz. La música ocupó sus primeros años. No podía ser de otro modo, ya que su padre era el músico Juan Carlos Lara Castro. Su madre fue Lorenza Bareiro de Lara Castro.<br>Gracias a la influencia de su progenitor, desde temprana edad se familiarizó con la lectura de las notas. La flauta fue su primer instrumento. <br>Ya en Asunción, su segundo hogar durante mucho tiempo fue la casa de su hermana Jacinta y su cuñado, Tomás Sachero. En 1932, para hacer su conscripción, ingresó a la Banda de la Policía de la Capital. <br>ALTO, SIEMPRE MÁS ALTO. Poco a poco, Carlos fue adentrándose en el universo de la música. Era inquieto, curioso, quería aprender todo. En ese afán, con un grupo de compañeros de la Banda de la Policía, se inscribió en el curso de Teoría de la música, solfeo e instrumentos (piano, violín y violoncelo) que ofrecía el Ateneo Paraguayo. <br>Sus maestros no comprendieron esas ansias de superación. Calificaron como “subversión” aquel deseo de volar más alto. Lo acusaron de “ambicioso”.<br>Lara Bareiro se convirtió en portavoz de sus compañeros. Quedaron castigados por “indisciplina”. Fueron trasladados a la Marina y de ahí salieron de baja, sin dársele curso favorable al pedido de ir a combatir al Chaco. En 1938, fue reincorporado a la Banda de Policía.<br>El joven músico fue un activo militante de la Asociación de Músicos del Paraguay (AMP), del que fue presidente durante tres periodos. El sueño de él y varios más era crear una orquesta sinfónica.<br>En 1943 obtuvo una beca por ocho años en la Escuela Nacional de Música de la Universidad del Brasil en Río de Janeiro. Estudió violín, armonía, contrapunto, fuga, dirección orquestal y composición. En ese lapso compuso varias de sus obras más relevantes. <br>Al regresar a Asunción, en 1952, siguió con su obsesión: crear la sinfónica nacional. Tropezó, sin embargo, con Epifanio Méndez Fleitas, jefe de Policía primero y presidente del Banco Central después, durante el gobierno de Federico Chaves. <br>Por ser del Movimiento de la Paz Mundial, el Gobierno lo confinó a Fuerte Olimpo. Allí conoció a la profesora Ana Segovia, con quien se casó y tuvo dos hijos varones: Carlos Alberto y Alejandro Pedro.<br>En 1955, el general Stroess-ner lo arrojó a la Argentina. Se ganó la vida trabajando como docente de música y director de orquesta. <br>Al crearse, en 1957, la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA) se cumplió su anhelo. <br>Estaba afiliado al Partido Comunista Paraguayo. Falleció en Buenos Aires el 21 de setiembre de 1987, a los 73 años. De manera póstuma fue condecorado por el Gobierno paraguayo. <br>