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Heiligendamm
Líderes mundiales reunidos en Alemania acordaron buscar recortes “sustanciales“ en la emisión de gases de efecto invernadero y trabajar con Naciones Unidas para lograr un consenso para el 2009 en la lucha contra el calentamiento global.
El acuerdo, pactado en Alemania en una cumbre del Grupo de los Ocho (G8), vincula al mayor contaminante del mundo, Estados Unidos, para que lleve un rol más activo en los esfuerzos internacionales por reducir los gases que según científicos provocan cambios peligrosos en los patrones climáticos.
Pero no compromete al grupo de naciones más industrializadas del mundo, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia y Estados Unidos, a fijar metas para el recorte de emisiones de gases, tal como lo deseaba la anfitriona de la cumbre, la canciller alemana, Angela Merkel.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se ha rehusado a firmar un acuerdo con metas específicas antes de que potencias emergentes como China e India se plieguen a compromisos similares.
Convencer a estos países para que se unan al proceso de Naciones Unidas será crucial en los esfuerzos por revertir el aumento de las temperaturas globales.
El G8 acordó que son necesarias “acciones internacionales decididas y coordinadas“ para detener el aumento de los gases que causan el efecto invernadero, seguidas por reducciones “sustanciales“.
Los líderes también indicaron que buscarían lograr un nuevo acuerdo sobre cambio climático para el 2009 a fin de extender y ampliar el Protocolo de Kioto. El texto final destacó que la Unión Europea, Canadá y Japón desean que las emisiones sean reducidas en un 50 por ciento para mediados del siglo, una muestra de la división sobre los objetivos establecidos por Merkel.
Bajo el acuerdo, las nuevas propuestas sobre el cambio climático reveladas por Bush la semana pasada serían integradas al proceso establecido por Naciones Unidas, una demanda clave de las naciones europeas.
La iniciativa representa una victoria parcial para Merkel, quien pasó varios meses presionando a Estados Unidos para que se una al compromiso, ya que fue el único miembro del G8 que no firmó el Protocolo de Kioto.
PROTESTAS. En tanto, manifestantes antiglobalización continuaron protestando por el encuentro. Algunos bloquearon el acceso al lugar y detuvieron un tren de vapor que transportaba a funcionarios hacia el elegante hotel frente al mar. Más temprano, la Policía alemana embistió dos embarcaciones inflables que violaron una zona de seguridad alrededor del centro turístico del mar Báltico, haciendo volcar las lanchas e hiriendo a tres activistas.
En contra de la piratería
Los países del G8 desean llegar a un acuerdo de cooperación con las cinco principales naciones emergentes del mundo –China, India, Brasil, México y Sudáfrica– para combatir la piratería industrial y proteger la propiedad intelectual.
La declaración subraya que son necesarias medidas concretas urgentes para hacer frente a la piratería industrial. El tema será abordado durante la reunión que los líderes del G8 mantendrán con los presidentes y primeros ministros del G5, hoy en Heiligendamm.
Las falsificaciones de productos de marca causan daños industriales anuales a nivel mundial de más de 120.000 millones de euros.
Escudo antimisiles
El presidente George W. Bush y su homólogo ruso, Vladimir Putin, sostuvieron una reunión en el balneario de Heiligendamm por primera vez desde el inicio de una disputa diplomática en torno a los planes estadounidenses de instalar partes de un escudo antimisiles en Europa.
Durante el encuentro, Putin pareció tomar a Bush desprevenido con una nueva propuesta para que Washington y Moscú utilicen un sistema de radares en Azerbaiyán, como una alternativa para el disputado plan estadounidense de establecer partes de su escudo en República Checa y Polonia.
“Podemos hacer esto automáticamente, y por lo tanto todo el sistema que está siendo construido cubrirá no solo una parte de Europa, sino a toda Europa sin excepción”, aseveró Putin.
Agregó que el plan significa que Rusia no necesitará cumplir con su amenaza de apuntar misiles hacia Europa.