20 abr. 2026

El equipo de Marito

En principio, los nombres que se han confirmado para integrar el futuro equipo económico del gobierno de Mario Abdo Benítez han caído bien a los agentes económicos. Son personas conocidas y con perfil técnico o como bien expresó un conocido economista en una charla informal en estos días: “Es gente sin mochila de cosas raras”, como históricamente caracteriza a quienes acceden a cargos ministeriales en este país.

Benigno López, futuro titular de Hacienda, hizo una movida inteligente al poner paños fríos a la incertidumbre que generó la creación de una comisión técnica para revisar la situación tributaria; cuando la semana pasada dijo ante líderes empresariales que no habrá suba de tasas de impuestos para quienes ya están contribuyendo, sino, por el contrario, se combatirá la evasión y se revisarán las excepciones fiscales. La idea, en principio, suena bien, lo que no ha quedado claro es el cómo.

El presidente electo se decidió por alguien de la casa al elegir a José Cantero, actual miembro del Directorio para presidir la Banca Central.

Es un hombre de perfil académico que hasta hace un año trabajaba como gerente en una entidad privada; justamente, esa experiencia es la que da un valor agregado por conocer la realidad del sistema financiero de ambos lados.

La principal novedad es que prometió iniciar un proceso de revisión sobre sectores no regulados, como son las casas de crédito, y si consigue que este sector respete la tasa de usura en sus productos financieros, se habrá dado un gran paso en favor de los usuarios.

La gestión de Liz Cramer al frente de la Senatur fue tan positiva durante el gobierno de Duarte Frutos, que las administraciones de Lugo y Franco la mantuvieron. Este es un fenómeno rarísimo en la experiencia de administración del Estado paraguayo.

Su confirmación como titular del Ministerio de Industria y Comercio fue bien recibida y se tienen altas expectativas sobre qué decisiones tomará para evitar que ocurran nuevos escándalos como el que sucedió con los frigoríficos. Por el momento, no habló mucho de este tema, se enfocó más en anunciar un proceso de formalización a las pymes, un sector históricamente relegado.

Arnoldo Wiens tendrá el gran desafío de llevar al Ministerio de Obras Públicas a un ritmo de USD 1.000 millones anuales en inversión en obras de infraestructura, pero sobre todo, que estas no estén plagadas de negocios irregulares con empresas de gente vinculada al poder político.

En sus primeras declaraciones lanzó algunas ideas innovadoras; una de ellas, la de hacer obras por impuestos como sucede en el Perú, aunque llegar hasta ese modelo llevará su tiempo.

Su principal desafío debe estar en fortalecer figuras de inversión ya existentes, como la alianza público-privada y la llave en mano, con el fin de mejorar la diversificación en el fondeo de las obras públicas.

Todo nuevo gobierno genera la expectativa de un cambio y, a diferencia de la administración actual, la conformación de este equipo no viene con el rótulo de ser una “selección nacional”.

Quizás ese sea un punto a favor, pues las reacciones positivas que generaron estos nombres han sido más por su trayectoria que por la pomposidad del anuncio.

En principio, este equipo económico despierta cierta tranquilidad. Desde el 15 de agosto entra a la cancha y a partir de allí le tocará hacer los goles que este país necesita.