Política

“El embajador que no asume que es un agente comercial no cambia nada”

 

Rogelio Benítez no es diplomático de carrera. Su experiencia política y en la función pública como ex intendente de Encarnación, ex senador, ex ministro del Interior y ex ministro de Obras Públicas, entre otros cargos imprimen una impronta peculiar a su tarea de embajador del Paraguay ante la República del Uruguay, desde el 2019, que incluye trasponer las puertas de la Embajada en Montevideo y salir al encuentro del país ante el cual representa al suyo, y llegar hasta el municipio más lejano del Uruguay para dar a conocer las ventajas que ofrece el Paraguay y conocer qué potenciales oportunidades de intercambio y alianzas pueden surgir. La tarea trasciende lo comercial y político, como se podrá apreciar en el diálogo con el embajador cuyo desempeño no pasa inadvertido, por lo que fue convocado a compartir su experiencia en la Cancillería Nacional, el pasado 17 de febrero, ante los alumnos de la Academia Diplomática con participación del canciller Euclides Acevedo.

–Nos llamó la atención que un embajador que no pertenece al escalafón diplomático fuera invitado a dar una conferencia a los futuros diplomáticos, compartiendo su gestión como jefe de misión ante el Uruguay. ¿Cómo surgió la idea de innovar en la embajada?

–Bueno, ya en mi época de miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, cuando entrevistábamos a los candidatos a embajadores, siempre hablábamos de que hoy los diplomáticos deben ser agentes comerciales.

Ese que piensa que la función del diplomático se circunscribe a participar de recepciones, de algunos actos conmemorativos de los países y presentar informes, está totalmente equivocado. Esta es una diplomacia formal que en algún momento pudo haber tenido sus frutos, pero hoy, en un mundo globalizado es absolutamente impensable obtener resultados haciendo solo eso.

–¿Cómo decidió encarar su gestión, entonces?

–Vino la pandemia y me di cuenta de que, además de que las representaciones diplomáticas son bastante lentas también en otros países, con la urgencia sanitaria, todo el mundo se encerró.

Entonces pensé que era una oportunidad para encarar nuestro servicio de otro modo. Necesitábamos de diplomacia pública. Concepto que desarrollamos y que es comunicar y realizar las alianzas correctas para poder influir. Nos reconvertimos.

–¿Cómo?

–Reconvertimos a la Embajada en un canal de televisión. Empezamos a experimentar con tutoriales, con referencias, con ayuda de otra gente. Transmitimos y descubrimos lo que la tecnología te permite hacer.

Empezamos con unos programas que se llamaban Añua Virtual, que era la forma de rendir cuenta cada semana. A eso habría que darle contenido, y ahí surgió el programa Ñemongeta. Entonces, nos propusimos recorrer el Uruguay, que tiene 19 departamentos y 125 municipios.

Nosotros recorrimos ya 11 departamentos y todos los municipios de cada uno de estos, que en total son 76.

Para ello, hay un trabajo previo desde la embajada que moviliza a todos los funcionarios. Implica contactar con las autoridades locales y departamentales para organizar reuniones con las fuerzas vivas de cada localidad. Se convoca al alcalde, a los concejales, cámara de comercio, centro de industria, y finalmente esto se socializa por los medios de comunicación. Estas actividades fueron seguidas por 141 medios.

–¿Cómo optimizan el hecho de conocer personalmente a tanta gente?

–Formamos una base de datos, con todos los contactos que vamos concretando. En realidad es una base de afectos, puesto que la gente te llama, te sigue, te mensajea. Hoy tenemos contacto con todos los departamentos y una gran cantidad de municipios. Esto es invalorable a la hora de promocionar un producto paraguayo o explorar las posibilidades de una alianza en determinado ámbito de cooperación.

En la presentación que hacemos en cada encuentro asisten representantes del comité de artesanos, el fabricante de vinos, la cooperativa de quesos. Esto nos permite también identificar qué es lo que les podemos vender a los uruguayos y con quién realizar alianzas. Insisto, es una red de afectos, más que una red comercial, porque una vez que uno haya mantenido encuentros personales, conversado con las autoridades departamentales y municipales y los representantes de las fuerzas vivas de cada región, el nivel de relacionamiento es diferente.

–¿Qué otros resultados puede resaltar de esta experiencia?

–Lo que estamos haciendo es construcción del poder blando. Es presencia del Estado paraguayo. Lo que preguntas vendrá por añadidura. Reaccionan a lo que uno plantea. Por ejemplo, hay tres escuelas República del Paraguay en el Uruguay. ¿Saben que no enseñaban guaraní en ellas? Ahora tenemos clase de guaraní. Aunque no contábamos con recursos, vimos entre los funcionarios de la embajada quién habla y escribe mejor en guaraní. Surgió una persona a la que se preparó con programas que gestionamos en nuestro país. Entonces en estas escuelas ahora enseñamos guaraní. También creamos tutoriales de 3 minutos que subimos a la página de la embajada para el público en general que esté interesado.

Además, un país por muchos años mendicante como el nuestro, que siempre pidió contribuciones, salió a arreglar las escuelas República del Paraguay. Pintamos, iluminamos, llevamos libros. Tenemos una presencia fuerte a través de ellas. La falta de recursos no es obstáculo. Solicitamos a empresarios paraguayos que donen pintura, herramientas, y nosotros, embajador y todos los funcionarios y agregados militares de la embajada salimos a pintar las escuelas que llevan el nombre de nuestro país. El logro es que por primera vez Paraguay da clases de guaraní en las 3 escuelas del Uruguay.

–¿Utilizan las redes sociales también, como lo hacen las embajadas de países del primer mundo?

–Estamos en todas ellas. Si no estás, no existís. ¿Esto qué cuesta?, esfuerzo nomás. No se necesita rubro, sino creatividad. También contamos con un set de televisión. Los viernes de noche transmitimos en vivo realizando un recuento de todo lo que hacemos en el curso de cada semana. También hacemos programas de contenido cultural y queremos incorporar la historia.

–¿Cree que la diplomacia que sigue desarrollando nuestro país de un giro hacia caminos así?

–Necesitamos superar los convencionalismos, protocolos y el llenar informes. El embajador que no se da cuenta de que es agente comercial por excelencia, un “vendedor” de su país, no cambia nada. No entiende nada, si no está dispuesto a ponerse detrás de una góndola para promocionar determinado producto de su país, como lo hemos hecho nosotros. No se trata de falta de recursos, sino de actitud. Esto tiene que ser una estrategia. Por eso quise presentar mi experiencia en la Cancillería. Hay un pueblo ávido de recibir, de profundizar las relaciones en cada país en que representamos al Paraguay.


Entrevista a Rogelio Benítez, embajador ante la República Oriental del Uruguay

El político dice que hace diplomacia pública. Moviliza a todos los funcionarios para promocionar el Paraguay en cada municipio y departamento uruguayo. Usa las redes e impulsa la enseñanza del guaraní.

Recorrimos ya 11 departamentos y los municipios de cada uno de estos, que son 76, y las actividades fueron seguidas por 141 medios.

Está totalmente equivocado quien piensa que la función del diplomático es participar de recepciones y actos conmemorativos.

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