La curiosidad hizo que la familia proveniente de Francia se quedara a observar el chipa apo, la preparación de cocido y del mbeju que se llevaban a cabo en ese momento en la vereda de la Plaza Juan E. O’Leary, en Asunción.
De la curiosidad, Maxime pasó a las preguntas sobre lo que se estaba preparando. Y no solo vio y preguntó, también tuvo la oportunidad de probar con su familia, cocido, chipa y mbeju.
“Se parece mucho a las arepas venezolanas”, dijo el francés al comparar el mbeju con otro manjar típico de América.
A su lado, su pareja tomaba un cocido caliente y los niños probaban el mbeju con una expresión de cierto asombro.
“Ayer probamos choclo. Estaba muy bueno. La señora que cocinaba nos dio la receta. Cuando volvamos a Francia vamos a preparla”, contó Maxime, dejando en claro que el manjar paraguayo lo ha cautivado.
Arropada por la calidez del cocido y la gente, la familia francesa continuará su trayecto luego de estar cuatro días en Paraguay.
Maxime y su familia, como otras personas, fueron testigos de la elaboración del chipa asador y otros manjares. La actividad fue organizada por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Asunción.
El profesor Andrés Caballero puntualizó que la actividad también tuvo un significado simbólico al reunir a las personas alrededor del fuego. María Elena Ovelar, quien se encargaba de la preparación del mbeju, resaltó la importancia de perpetuar en las nuevas generaciones la tradición que viene de la noche de los tiempos.
Las nuevas generaciones tienen que conocer las tradiciones, como la comidas de Semana Santa.
María Elena Ovelar,
capilla San Cayetano.
Llegamos hace dos días. Me gustó mucho el mbeju. También la gente es muy cálida y amable.
Maxime De la Batte,
ciudadano francés.