–¿Qué implica el acuerdo Mercosur-UE para ambas regiones a nivel económico?
–El acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur implica una liberalización significativa del comercio, eliminando aranceles en más del 91% de las exportaciones de la UE a la región, lo que podría ahorrar a las empresas europeas alrededor de USD 4 mil millones anuales en derechos de aduanas. Para la UE, esto significa un mayor acceso a mercados para productos industriales como maquinaria, automóviles y químicos, potencialmente aumentando las exportaciones en casi USD 50 mil millones para 2040, y fortaleciendo el acceso a minerales críticos para reducir la dependencia de China.
Para el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el acuerdo facilita la exportación de productos agrícolas como carne de res, aves, azúcar y etanol, con un crecimiento proyectado de hasta USD 9 mil millones en exportaciones, impulsando el PIB en un 0,3% para 2032 en comparación con el 0,1% para la UE. Económicamente, crea un mercado combinado de más de 700 millones de personas, representando alrededor del 20% del PIB global, pero genera preocupaciones en sectores sensibles como la agricultura europea debido a la competencia.
–¿Cómo está actualmente el comercio entre ambos mercados, qué pueden ganar o perder?
–Actualmente, el comercio bilateral en bienes alcanzó los € USD 111 mil millones en 2024, con la UE exportando USD57 mil millones en bienes (principalmente maquinaria y productos químicos) y USD 29 mil millones en servicios.
La UE es el segundo socio comercial más grande del Mercosur después de China, representando el 16,9% de su comercio total en 2023.
Ambas partes pueden ganar mediante un aumento del 37% en el comercio bilateral a largo plazo, con beneficios para la UE en exportaciones industriales y para el Mercosur en agrícolas.
Sin embargo, la UE podría perder en sectores agrícolas sensibles, con impactos negativos en precios de la carne de res y aves debido a importaciones de 99.000 toneladas de carne y 180.000 toneladas de aves, potencialmente desestabilizando a los agricultores europeos.
El Mercosur arriesga concesiones en industrias locales ante la competencia europea.
–¿Qué efectos puede tener la oposición de algunos países europeos?
–La oposición de países como Francia, impulsada por agricultores preocupados por la competencia desleal y estándares inferiores (ejemplo el uso de químicos prohibidos en la UE), podría retrasar la ratificación en el Parlamento Europeo o llevar a desafíos legales.
Esto incluye posibles referencias a la Corte de Justicia de la UE (lo que ya ocurrió) por diputados del Parlamento Europeo irlandeses y otros, y amenazas de demandas de Hungría.
Si persiste, podría fragmentar la unidad de la UE, debilitar su posición negociadora global y posponer beneficios, aunque el acuerdo podría aplicarse provisionalmente.
Es notable que el acuerdo incluye salvaguardas como controles de importaciones y fondos de crisis para agricultores, pero persisten críticas por la potencial deforestación en Brasil, donde auditorías de la UE cuestionan la trazabilidad de la carne.
Geopolíticamente, refuerza la autonomía estratégica de la UE en un mundo multipolar, pero requiere monitoreo riguroso para asegurar cumplimiento ambiental y laboral.
–¿El acuerdo llega a tiempo o debió concretarse antes, por qué?
–El acuerdo llega tarde después de 25 años de negociaciones, pero es oportuno en el contexto geopolítico actual, con tensiones comerciales globales y la necesidad de diversificar cadenas de suministro ante tarifas estadounidenses y dependencia de China.
Debió concretarse antes para capturar oportunidades perdidas durante la pandemia y la guerra en Ucrania, que resaltaron vulnerabilidades en el suministro global; sin embargo, las revisiones de 2024 para abordar preocupaciones ambientales lo hacen más robusto, aunque la oposición prolongada retrasó beneficios económicos proyectados.
–¿Qué consecuencias tendrá el acuerdo a corto, mediano y largo plazo?
–A corto plazo, se esperan aumentos en el comercio y ahorros en aranceles, pero con protestas de agricultores europeos y posibles ajustes en sectores sensibles.
A mediano plazo, crecimiento económico modesto (0,05% PBI para la UE, 0,25% para el Mercosur en 10 años), con diversificación de suministros y empleos en exportaciones.
A largo plazo, integración más profunda, potencialmente un 37% más de comercio bilateral, pero riesgos ambientales si no se cumplen compromisos, y posibles desigualdades si los beneficios no se distribuyen equitativamente.
–¿Qué impacto generará en otros bloques (Asia, Norteamérica, Medio Oriente, Oceanía o el resto de Sudamérica)?
–El acuerdo podría impactar a otros bloques al redirigir flujos comerciales. En Asia y Norteamérica podría reducir la dependencia de la UE de China para minerales, afectando exportaciones chinas, mientras que contrarresta tarifas de EEUU, potencialmente tensionando relaciones transatlánticas.
En Medio Oriente y Oceanía, efectos limitados, pero podría inspirar acuerdos similares. Para el resto de Sudamérica, fortalece al Mercosur como Hub comercial, atrayendo inversiones y posiblemente integrando a Bolivia, aunque con riesgos de deforestación si no se aplican salvaguardas ambientales. Globalmente, promueve el multilateralismo contra el proteccionismo.
Mariano Sardáns
Es ingeniero industrial, se formó en finanzas en la Universidad de Berkeley y desarrolló su trayectoria en los Estados Unidos y en los mercados más relevantes de Latinoamérica. A partir de su experiencia asesorando a familias, empresas e inversores institucionales, fundó FDI, la cual trabaja bajo el método Fee - Based, sistema el cual anula cualquier conflicto de interés con sus clientes.