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Duele a Iglesia abuso de menores y fustiga contra salarios vergonzosos

En la automisa por la Fiesta del Señor, el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, pidió que la dificultad de dar a luz de una niña abusada no sea un chivo expiatorio para justificar el aborto.

Monseñor Edmundo Valenzuela, arzobispo de Asunción, afirmó que la Iglesia expresará una y otra vez su dolor ante cualquier violencia hacia la mujer, como ante cualquier abuso sexual de menores, y fustigó a la clase política por aprovecharse de la “inocencia del pueblo” con el mal manejo de las cosas públicas en plena pandemia del nuevo coronavirus.

Esto, en el marco de su homilía en la Fiesta del Señor en modalidad automisa, desafiando así las recomendaciones sanitarias del Gobierno. La actividad se realizó ayer en el estacionamiento del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, con concurrida asistencia de fieles.

El primado de la Iglesia Católica paraguaya dijo que “nos urge a todos la protección y la prevención de abusos de menores como tarea de toda la sociedad, Iglesia y Estado”, y se refirió principalmente al caso de la niña de 11 años de Pedro Juan Caballero, quien dio a luz de urgencia en el Hospital Nacional de Itauguá semanas antes de que termine la gestación del feto, por el alto riesgo.

Pidió que esta dificultad de dar a luz no sea un “chivo expiatorio”, sino una alerta potente para frenar a los abusadores de menores. “Es un crimen. Por eso, no justifica, como algunos proponen, el aborto en tales circunstancias de violación. Eso sería más inhumano aún, pues la violencia del aborto es una violencia fatal y criminal”, refirió.

De esta manera, el arzobispo respondió a la campaña #NiñasNoMadres que fue tendencia en las redes sociales y que cuestionaba que se les obligue a las niñas abusadas a ser madres. “No perdamos nunca el sentido humano de la vida y ante tales situaciones, por una parte, denunciar a los criminales, y por otra, sanar heridas de las pobres menores de edad embarazadas y no las multipliquemos”, sentenció.

REFORMA. Monseñor Valenzuela recordó a los fieles que el reino de Dios no es compatible con la fidelidad a nuestro modo de vida actual, en el que la ganancia económica de unos pocos, con salarios vergonzosos, está por encima de todo y a costa de la vida de muchísimas familias pobres de nuestro país.

“En este tiempo de pandemia, mientras la gente se quedaba en casa, cuántos se han aprovechado de nuestra inocencia con el mal manejo de las cosas públicas. Sigue vigente una clase política corrupta y de la que la sociedad está harta, porque todos quedan impunes”, fustigó.

Señaló que si al menos algunos de los políticos manifestaran signos de conversión devolverían lo robado y el Estado recuperaría los millonarios dólares sustraídos impunemente, a ser destinados a la salud, educación, vivienda, a favorecer las iniciativas del mundo del trabajo. “Nos urge la reforma moral del Estado”.

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