Por Adolfino Aquino
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La peculiar guerra entre Aldo Zuccolillo y el senador colorado Juan Carlos Galaverna, sobre calumnia, difamación e injuria, se definió en un juicio de casación que culminó el 28 de diciembre de 2005 en la Corte Suprema de Justicia, integrada, además de sus ministros permanentes, por los camaristas Emiliano Rolón y Agustín Lovera Cañete.
Por ironías del destino, el Consejo seleccionó la semana pasada a los dos camaristas citados en una terna con la camarista Irma Alfonso de Bogarín. Ahora el Senado debe elegir a uno de ellos para reemplazar al jubilado Wildo Rienzi Galeano.
En el juicio de casación, Rolón y Lovera se adhirieron al voto de la ministra Alicia Pucheta de Correa, en cuanto a la calificación jurídica del hecho punible y al voto de Víctor Núñez en cuanto a la aplicación de la composición (pena adicional).
La composición, según el artículo 59 del Código Penal, es el pago a la víctima “de una determinada suma de dinero por parte del autor, cuando ello sirva al restablecimiento de la paz social”.
El juicio sobre difamación, calumnia e injuria se inició en primera instancia (Sentencia Definitiva Nº 18 del 30 de abril de 2001 emitida por el Juzgado Penal de Liquidación y Sentencia Nº 7), donde Zu-ccolillo fue condenado a la pena de pagar 470.880.000 guaraníes, a ser percibida por el Estado. Esta instancia no hizo lugar a la composición solicitada por la querella.
El Tribunal de Apelación, Primera Sala de la Capital, resolvió (Acuerdo y Sentencia Nº 10 de fecha 11 de febrero de 2002) modificar parcialmente la sentencia de primera instancia, incursando el hecho atribuido a Zuccolillo únicamente dentro de lo que dispone el Art. 151 (difamación) inc. 2 del Código Penal y manteniendo la condena; pero el monto quedó establecido en la suma de 541.512.000 guaraníes, a ser abonada al Estado paraguayo.
El abogado Alberto Aquino, defensor de Galaverna, presentó recurso extraordinario de casación ante la Corte que normalmente integran 9 ministros. Sin embargo, se inhibieron los doctores César Garay y Sindulfo Blanco. Los camaristas Emiliano Rolón y Agustín Lovera Cañete reemplazaron a ambos ausentes.
Alicia Pucheta de Correa fue la preopinante y el ministro Víctor Núñez reforzó las fundamentaciones a favor de la composición. Los camaristas hoy ternados compartieron los votos de ambos.
Según Núñez, para que la pena adicional (composición) sea aplicada la condición exigida es que su imposición contribuya al restablecimiento de la paz social, que no solamente se refiere a la paz colectiva, sino a la existente en la relación social del ofensor con el ofendido. Por eso ?sostuvo?, la ley impone al ofensor la obligación de que esa paz rota por el delito sea restaurada.
LA PENA, EN CIFRAS
La Corte impuso a Aldo Zuccolillo la pena adicional de composición, de 754.002.000 guaraníes.
El ministro Víctor Núñez dijo que “el honor de la víctima no solo ha sido lesionado gravemente, sino que ha sido expuesto, dolosa y reiteradamente, al escarnio público y la simple pena de multa, por más elevada que sea, no servirá para dar satisfacción al ofendido, que es el objeto y la razón de ser de la composición”. Rolón y Lovera se adhirieron a Núñez.