“El Consejo de Administración ha encargado a Carpenter acelerar los necesarios cambios estratégicos y operativos para que GMAC se centre en su negocio principal de financiación automovilística y otras actividades relacionadas”, explicó hoy en un comunicado la que fuera durante décadas la entidad financiera de General Motors.

GMAC es una entidad que ha recibido 12.500 millones de dólares en ayudas públicas para evitar su quiebra y que, según la Administración estadounidense, aún necesita añadir a su capital unos 11.500 millones de dólares. EFE/Archivo | Ampliar imagen
En abril de 2008 De Molina asumió su cargo en GMAC, una entidad que ha recibido 12.500 millones de dólares en ayudas públicas para evitar su quiebra y que, según la Administración estadounidense, aún necesita añadir a su capital unos 11.500 millones de dólares.
Medios locales aseguran que la renuncia de De Molina fue una petición expresa del Consejo de Administración de la entidad y que su nombre se baraja como posible consejero delegado de Bank of America, entidad en la que ya ejerció de responsable financiero.
Carpenter es un ex directivo de GE Capital y Citigroup, donde dirigió las actividades de banca de inversión y corporativa, que también participó en el Consejo de Administración de CIT hasta que este banco presentó recientemente la bancarrota.
En el mismo comunicado, GMAC apuntó que ha pedido a la Administración estadounidense que aplace cualquier decisión sobre el ingreso de fondos públicos adicionales hasta que Carpenter tome las riendas y evalúe la situación de la compañía.
El pasado octubre GMAC pidió una nueva inyección de fondos públicos para cumplir con los requisitos de capital impuestos por el Departamento del Tesoro y, según se publicó en su día, el Gobierno podría estar dispuesto a proporcionarle entre 2.800 y 5.600 millones de dólares.
Hasta el momento la entidad se ha visto incapaz de obtener de inversores privados esos fondos, que le debían servir para tapar los agujeros de sus cuentas, generados por su amplia cartera de hipotecas de alto riesgo y el desplome de la demanda de sus préstamos para la compra de automóviles.
La empresa, fundada en 1919, ha recibido hasta ahora 12.500 millones de dólares directamente del Departamento del Tesoro en dos operaciones de rescate durante este año, lo que ha dado al Gobierno el 35 por ciento de participación en la firma.
La nueva inyección de fondos podría otorgar a Washington la mayoría de las acciones de la compañía, que proporciona financiación para los distribuidores y clientes de General Motors, su antigua empresa matriz, así como para Chrysler.
Buena parte de sus pérdidas se deben al incremento de la morosidad en su cartera inmobiliaria, puesto que GMAC llegó a ser uno de los mayores prestamistas de hipotecas de alto riesgo, facilitadas a personas con mal historial de crédito o bajos ingresos.
General Motors vendió la mayoría de las acciones de esta firma, que también opera en el negocio de seguros y de préstamos a empresas, al fondo de inversión Cerberus en 2006.
Dos años después, GMAC se convirtió en un banco comercial, un requisito necesario para recibir las ayudas públicas que administró el Gobierno de Barack Obama.