En el minuto en que la Orquesta Paraguaya de Salón lanzó sus primeros compases del vals fue un momento memorable para las debutantes y sus familias, así como para sus acompañantes que se estuvieron preparando durante meses para el evento esperado. Así de importantes también fueron el descenso, el desfile por la pasarela, la recepción del obsequio en el escenario de la pista central y muchos otros instantes que se dieron en la noche. El ambiente familiar y de buenas costumbres sigue permaneciendo en esta fiesta de debut en sociedad que sucede cada año en la estación primaveral.