Por Raúl Cortese
ENCARNACIÓN
“No me extraña ni un poco lo que hizo Luis el domingo. Cuando había moquete se metía y te ayudaba; si eran tres o cien los contrarios, te ayudaba, no tenía miedo”, comentaba ayer su amigo de infancia Javier Bordón, quien vistía vaquero azul, remera negra y anteojos oscuros que tapaban un par de ojos negros enrojecidos por llorar toda la noche a su amigo del alma, en la misma casa que los vio crecer.
Era el que le llevaba su comida al mediodía en su trabajo, con el que nadaban en el arroyo Mbói Ka’ê cuando eran criaturas. “Sabía nadar; aprendimos juntos y andábamos por el agua desde chicos. Él se golpeó y su hundió; para mí eso paso”, opinó Bordón.
Mientras tanto, en la humilde vivienda donde eran velados los restos de Luis, el relato se interrumpió por el grito de dolor de su madre, que vive en Buenos Aires, donde formó otra familia mientras que Luis y dos primos más fueron criados por la abuela.
“Era el malcriado, el bebé; a pesar de sus 23 años era una criatura, mi amor; era muy bueno y trabajador, disciplinado, buen primo, y no puedo acostumbrarme a no escucharlo, no puedo”, decía entre sollozos su prima Nancy Araújo. A pesar del dolor que la hacía quebrarse por cada frase que intentaba pronunciar, aseguró sentirse orgullosa de lo que hizo su primo, salvar vidas desconocidas, incluso entregando la suya.
PANTEÓN DEL ABUELO. Con mucho dolor los familiares, amigos y conocidos dieron el último adiós a Luis Araújo, el joven encarnaceno que decidió arriesgar su vida para salvar las de otras personas que el Paraná insistía en llevarse a sus profundidades en el barrio Mbói Ka’ê.
Sus restos fueron inhumados ayer en el cementerio de la ciudad de Encarnación, en el panteón de su abuelo.
No solo vecinos del joven acudieron al sepelio; también personas desconocidas decidieron dar el último adiós al joven, cuya acción se propagó por las redes sociales, resaltando su valentía.
La versión de la Comisaría 5ª, que se encuentra frente mismo a la Playa San José, menciona que el joven salvó a dos menores de edad y no a una sola, como en principio se dijo, inclusive de acuerdo a lo relatado por su compañero de trabajo, Rubén Villalba.
La versión policial asegura que la mujer, Rosa Rolón, de San Juan Bautista, Misiones, no estaba en la playa con sus hijos, sino que ingresaron al sector del terraplén y desde ese incómodo sitio ingresaron al agua. Otro factor que se destaca en el informe policial es que Luis Araújo logró sacar del agua a dos menores de edad, de 12 y 14 años, Tiara y Micaela, y al volver para salvar al varón, de nombre Jesús, ya no pudo hacerlo y desaparecieron juntos en el Paraná.
El informe no precisa que la mujer estaba dentro del agua, pero señala que era la que pedía auxilio a gritos, lo cual alertó a los guardias Luis Araújo y Rubén Villalba, de la empresa Tapití, que caminaban en las cercanías.