06 abr. 2026

Desafíos 2016

Por Arnaldo Alegre

Arnaldo Alegre

inundación: La solidaridad sin previsión es absolutamente inútil. El puro asistencialismo es insulso, ineficiente, poco práctico y hasta corrupto si no se ataca la raíz del problema.

Las cíclicas crecidas –casi el único fenómeno climatológico masivo que afecta nuestro país desde las penumbras del tiempo– es una demostración cabal de nuestra inveterada desfachatez.

Hay todo un círculo venal que se alimenta de esta paraguayidad. El río sube, los bañadenses huyen, los políticos aprovechan y el Gobierno los ayuda. Después baja el río, los damnificados vuelven a sus chabolas miserables, el Gobierno hace un recuento de gastos que a todos les resulta sospechoso, anuncia la imperiosa necesidad de obras, los políticos prometen ayuda y todo sigue igual... así por los siglos de los siglos sin que nadie dé un corte final y nadie exija, sobre todo los afectados, una solución de fondo.

Para este año se anuncia la reedición de la mayor inundación de la que el Paraguay tenga memoria. Allí la solidaridad será un triste paliativo. Casi una victoria pírrica.

CRECIMIENTO: La economía ordenada es una de las principales bazas de los últimos gobiernos, en especial del actual, que hizo gala de su prudente manejo de los índices macroeconómicos.

El crecimiento extraordinario de hace un par de años parece a esta altura una quimera. Los productos agrícolas no procesados están lejos de las ganancias siderales de antaño. Hoy todo es más módico.

Un país ordenado es bueno para enfrentar crisis. Pero una economía timorata, avara, casi de almacén, es absolutamente contraproducente.

Tarde o temprano la falta de audacia de las autoridades para tomar riesgos, incluso a cuesta de las cuentas modelos, puede hacer que la economía pierda más fuelle y sea cada vez más complicado impulsar el crecimiento.

democracia: La democracia, al menos como la ven los ojos menos pacientes, está en un lento suicidio en Paraguay.

La corrupción, el prebendarismo, la ineficiencia, las roscas políticas hambrientas y los narcos hieren de muerte al sistema.

Y es de responsabilidad de los actores políticos salvarla, antes de que vuelvan a salir los fantasmas autoritarios que tanto daño hicieron antaño al país.

periodismo: Aunque nadie nos premió, Última Hora hizo el año pasado un periodismo comprometido con la honestidad, la democracia y la verdad. En 2016, queremos seguir así.