Como si no fuera poco tener que “desterrarse” para solicitar ayuda médica, muchos de los asegurados que acuden a la sede central del Instituto de Previsión Social (IPS) en Asunción deben atravesar por una prueba de resistencia adicional en los albergues y pasillos del nosocomio.
No solo los familiares son los que se quedan en el albergue, también los pacientes que deben seguir su tratamiento ambulatorio en Asunción y no tienen donde alojarse.
Doña Adolfina es oriunda de Puerto Rosario, Departamento de San Pedro, distante a 250 km de Asunción, unas cuatro horas por ruta.
“Estoy hace más de un mes acompañando a mi marido en compañía de una sobrina. Ya tengo edad y no puedo sola, así que el apoyo de ella es fundamental en este momento. Mi marido ingresó por una afección coronaria y está evolucionando favorablemente. Con mi sobrina decidimos pasar las noches acá en el pasillo para no alejarnos tanto de nuestro familiar y nos sentimos más seguras también”.
La situación de la puertorrosarina no es la excepción. Por los pasillos del Hospital Central se pueden ver múltiples colchonetas y sillas reposeras para improvisar lechos de descanso latentes entre las llamadas intermitentes de los cambios de guardias.
COBERTURA
Doña Eularia es oriunda de Santaní, distante a 150 km de Asunción, unas dos horas y media por ruta.
“Estoy acompañando a mi marido a consecuencia de un tumor en sus pulmones. Hace un mes y medio aproximadamente que esperamos la famosa radioterapia, pero todavía nada. Tenemos gasto de bolsillo frecuente y el seguro no nos cubrió la biopsia por lo que desembolsamos G. 1.650.000, entre otros gastos ocasionales. Él aún no está ingresado formalmente, por lo que también debe esperar estando enfermo en el albergue”.
El albergue en cuestión es por demás improvisado, de lona, con un tablón de base y cuatro sanitarios portátiles, dos para aseo personal y dos para evacuaciones. Visiblemente, ambos en mal estado y de complemento, latonas y bidones de agua para los que no pueden esperar tanto el turno.
PROYECTO
Para permitir el inicio de las obras, se habilitará un espacio transitorio de espera, ubicado a pocos metros del acceso sobre la calle Dr. Manuel Peña, próximo al portón y al área de estacionamiento.
El área provisoria contará con climatización, sanitarios y los servicios básicos necesarios, asegurando un entorno cómodo y digno para los acompañantes. Las tareas de reacondicionamiento tendrán una duración estimada de aproximadamente 60 días, mencionaba un comunicado institucional de diciembre de 2025, aunque tal parece que los afectados seguirán esperando más de los 60 días previstos.
La Redacción de ÚH intentó comunicarse con el IPS para averiguar sobre la conclusión estimada de la obra, pero no obtuvo respuesta.
DESABASTECIMIENTO
Otro aspecto a tener en cuenta, además de la precariedad edilicia, es el desabastecimiento constante del IPS.
En palabras textuales, el senador Rafael Filizzola advierte sobre la magnitud del problema y su carácter estructural: “El Instituto de Previsión Social atraviesa una crisis que ya no puede describirse como coyuntural. Es sistémica, documentada y en agravamiento”.
La infaltable burocracia con sus intrincados y muchas veces injustificados procedimientos de validación es otro aspecto a tener en cuanta tanto en el desabastecimiento de fármacos e insumos como en el arreglo de obras del nosocomio. Entre 2023 y 2026, el IPS hizo 562 convocatorias de las cuales 465 siguen en concurso y evaluación cerrada.