La cúpula del Partido Colorado no celebró el domingo en la Junta de Gobierno, a pesar de haber ganado más municipios que en las elecciones del 2021, porque la derrota en Asunción pesó mucho más simbólicamente. El politólogo Guzmán Ibarra resalta este hecho y remarca que hay una “fortaleza estructural” en la Asociación Nacional Republicana (ANR) que convive con una percepción de “vulnerabilidad estratégica”.
Ibarra indica que la ANR tuvo su mejor desempeño desde 1996, con el funcionamiento de la maquinaria en todo el país: organización, dirigentes, alto financiamiento, operadores, punteros, entre otros, que “probaron que son capaces de reproducirse y ampliarse territorialmente”.
“El problema aparece en su capacidad estratégica; es decir, ellos cuentan con todos esos recursos, pero eso no necesariamente les permite triunfar en aquellos lugares que ellos mismos habían marcado como prioritarios, como Asunción. La ANR puede demostrar enorme superioridad organizativa en 187 distritos, pero eso no le es suficiente para ganar donde concentró toda la conducción nacional, recursos y capital simbólico”, manifestó.
El politólogo resalta que cuanto más poderosa se supone que es la maquinaria, “más políticamente significativa resulta la derrota” donde esta fue desplegada, “por eso no se vio ningún festejo en la Junta de Gobierno”.
En cuanto a lo interno, Ibarra menciona que las 187 victorias tienen muchos padres, pero no equivalen a 187 plebiscitos al oficialismo, sino que se ganó “por su capacidad local o regional”. “Ese resultado habla mucho de la vitalidad del partido, pero habla bastante menos de la vitalidad de la cúpula”, subrayó.
En segundo lugar, el especialista analiza que es importante contemplar cómo se interpreta este resultado en la interna de la ANR. “Las escaramuzas internas no explican la derrota en Asunción, pero posiblemente sí van a explicar gran parte de la interpretación que hagan los actores colorados sobre ella. Las victorias están muy descentralizadas, pero la derrota en Asunción tiene una responsabilidad más concentrada en la conducción de Honor Colorado”, sentenció.
Esta idea toma fuerza al observarse que los votos colorados fueron más a la Junta Municipal que al candidato a intendente Camilo Pérez. “En ese sentido, los efectos pueden ir desde erosionar la percepción de superioridad del movimiento y hasta múltiples acomodos internos”, expuso.
Como punto final, Ibarra considera que no se puede transpolar el triunfo en Asunción y Ciudad del Este al 2028 para la oposición.
“La gran pregunta que deja estas elecciones para la oposición no es si puede derrotar a la ANR, sino bajo qué condiciones puede hacerlo. Parece que la combinación de variables como candidaturas competitivas, organización local-territorial, captar el voto colorado, el desgaste del oficialismo, son algunas de ellas. Hay otras más. Hay que ver la combinación e intensidad de cada una”, precisó.
El politólogo considera que es muy apresurado cantar victoria en torno a las generales. “No creo que Asunción y CDE demuestren que la oposición puede ganar en 2028. Eso es demasiado apresurado. Sí creo que muestra algo más concreto y limitado, que es que hay ciertas configuraciones bajo las cuales el predominio colorado puede romperse. El desafío es si esas configuraciones pueden darse a escala nacional, ya que es muy distinto ganar un municipio que construir una alternativa nacional”, concluyó.
- “Las victorias están muy descentralizadas, pero la derrota en Asunción tiene una responsabilidad más concentrada en la conducción de Honor Colorado”.
Guzmán Ibarra, politólogo.