Como cientos de miles de argentinos, otro montón de paraguayos que han echado raíces en la tierra natal del Papa viajarán por tierra unas 30 horas la próxima semana para no perderse su visita al Paraguay, del 10 al 12 de julio, última parada tras visitar Ecuador y Bolivia.
“Probablemente nos reencontremos con el Papa, pero sabemos que va a ser una multitud enorme”, dijo el padre Lorenzo de Vedia, conocido como Toto, quien tejió una relación cercana con Bergoglio desde sus tiempos de obispo en Buenos Aires.
Entre los párrocos de esta villa –como se denomina a los barrios pobres en Argentina– y el obispo Bergoglio “se fue dando un acercamiento que no era algo tan usual históricamente”, contó el padre Toto.
Este padre es una suerte de motor anímico de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la Villa 21, uno de los barrios más pobres de Buenos Aires.
Fue aquí que el Sumo Pontífice trajo hace 18 años a la Virgen de Caacupé en peregrinación, en honor a los inmigrantes paraguayos que son mayoría en este lugar.
Familia. En una fiesta de San Juan al interior de la parroquia cualquier vecino escogido al azar puede narrar alguna experiencia personal con Bergoglio. “Me bautizó, me dio la comunión y me confirmó en 2012 cuando decidí salir de la adicción y la delincuencia”, dijo Jorge Echeverría, vecino de 39 años que preparó una pancarta enorme con el nombre del Hogar de Cristo que apoyó el entonces arzobispo para recuperar a jóvenes.
“Las letras son tan grandes que cuando pueda acercarme a él en Paraguay, lo va a ver, va a saber quiénes somos”, prometió al lado de Carlos Báez, otro agradecido con Francisco por haberle dado unos sermones que lo sacaron del bajo mundo de la droga y robo. afp