Se trata de un carnaval en el cual los países invitados participan con desfiles y bailes alegóricos. Paraguay participó por primera vez en esta fiesta.
El elenco compatriota, integrado por 14 bailarines, 9 hombres y 5 mujeres, dejó bien en alto el nombre del país con sus trajes típicos y los elementos folclóricos, como el cántaro, el poncho, la botella, y banderas confeccionadas con ñandutí.
Los bailarines volvieron con maletas cargadas de emociones, con tan grata experiencia que les tocó vivir, exhibiendo nuestra cultura en un país del Primer Mundo.
“La experiencia es única, nos reconocían por nuestros trajes en las calles, por nuestros cántaros, nos confundían con princesas”, asegura una de las bailarinas. Los paraguayos participaron junto a otros 50 países con los cuales compartieron durante 37 días, y con quienes recibieron el Año Nuevo en el país asiático.
Admirados. Nancy Cristaldo comentó que fueron admirados por la cultura paraguaya y por el idioma guaraní, el que lo imitaban repitiendo mbae’ichapa.
En la parte artística presentaron una alegoría del rescate del pájaro campana, como un mensaje de paz; Galopera y cuadros costumbristas con la danza de la botella. Comentaron que las mujeres no podían mostrar el hombro ante el público árabe, debido a las reglas sociales de ese país.