20 abr. 2026

Cuidemos a nuestra Madre de Ciudades

Asunción es la capital de todos los paraguayos y es el reflejo de quiénes somos como nación. Desde la era democrática, los habitantes de Asunción tenemos el derecho de elegir a las autoridades municipales, monitorear su trabajo y castigar o premiar la administración municipal con el voto y la participación ciudadana. Sin embargo, como hijos ingratos no hemos asumido nuestra responsabilidad de cuidar a nuestra ya anciana Madre de Ciudades. Hemos dejado que grupos de interés y partidos políticos nos entreguen a una madre abusada, a veces ocultando esos abusos con maquillaje verde. En noviembre de este año, tenemos una nueva posibilidad de elegir al intendente y a la Junta Municipal. ¿Qué debemos hacer para actuar como hijos responsables?

Por Mario Villalba Ferreira

Por Mario Villalba Ferreira

Primero, es clave conocer la historia de las personas e instituciones a quienes encomendamos cuidarla más de cerca. Desde 1891 tenemos la figura del intendente, la persona responsable de liderar los procesos de transformación y mejoramiento de la ciudad. El primer intendente de Asunción fue el francés Francisco Casabianca, quien asumió el cargo en mayo de 1891. Desde Casabianca hasta José Luis Alder se sucedieron varios intendentes de distintos partidos, pero ninguno de ellos elegidos de manera democrática por los habitantes del municipio. Pasaron 100 años y recién en 1991 los residentes del municipio de Asunción tuvimos la responsabilidad de elegir democráticamente al intendente y a la Junta Municipal.

Al iniciar el periodo democrático elegimos a Carlos Filizzola, del Movimiento Asunción para Todos. Seguidamente, optamos por Martín Burt, del PLRA, quien fue el candidato de consenso en la alianza entre el Partido Liberal y el Partido Encuentro Nacional. Luego, en los últimos 15 años, confiamos en 4 intendentes colorados: Enrique Riera, Evanhy Troche de Gallegos, Hugo Piccinini y Arnaldo Samaniego. ¿Hemos sacado conclusiones al menos sobre la administración de cada intendente y los movimientos y partidos políticos que los propusieron? ¿Hacemos que nuestro poder de voto valga para premiar o castigar a un partido o candidato o simplemente votamos por el color del vestido o por el que más invierte en propaganda electoral?

Estas son preguntas claves que debemos reflexionar como ciudadanos. Nuestra Madre de Ciudades presenta síntomas graves, como la congestión en sus principales arterias y la contaminación del agua, aire y suelo y sus problemas son cada vez más de índole metropolitana. Además, tiene un alto nivel de informalidad en su economía, pobreza y servicios básicos como limpieza, transporte, espacio público y alcantarillado sanitario que no son solucionados efectivamente. Elegir correctamente quiénes van a cuidar de cerca a nuestra madre es fundamental, porque si ella está bien, nosotros y nuestros hijos viviremos mejor y seremos más felices.

Si queremos ser hijos responsables debemos juntar a todos los hermanos del hogar y trabajar de manera conjunta y articulada en torno a la ciudad. Como sociedad civil tenemos que sacarnos la ilusión de que con acciones pequeñas, desarticuladas y sin una visión territorial vamos a lograr transformaciones duraderas. Como empresarios con responsabilidad social, debemos pensar estratégicamente en cómo invertir para que nuestros brochures y reportes de sustentabilidad, en lugar de presentar fotos sentimentalistas de proyectos asistencialistas, demuestren nuestro accionar para asegurar la sustentabilidad política, económica, social y ambiental de nuestros municipios y ciudades. Las universidades e instituciones académicas y centros de investigación deben ayudarnos a hacer evidente cuando un intendente, partido político o grupo de interés viola sistemáticamente los derechos de nuestra ciudad. Este año es un año clave para cuidar de nuestra Madre. Seamos hijos responsables.