Ayer, en la audiencia pública, saltó la queja de que se tiene conocimiento de posibles hechos de corrupción, pero que muchos se escudan en que no son sindicalistas y tienen que cuidar el puesto.
El candidato para la Contraloría Ricardo Samuel Britvin Hermosa habló de desmoralización entre los funcionarios por el hecho de que muchos permanecen estancados. Se quejó de que no se haga rotación ni se dé la posibilidad a acceder a cargos superiores en la Contraloría, sino que muchos de los puestos sean ocupados por personas traídas de afuera.
Hizo una alusión específica a los cargos de sindicaturas, que se ven como un botín político.
Calificó como un epílogo bochornoso el juicio político al ex contralor Rubén Velázquez, y la ex subcontralora Nancy Torreblanca.
Opinó que los mismos tuvieron que renunciar ante el inminente despido, tras la acusación de mal desempeño en sus funciones y la apertura de causas judiciales.
“Esta situación lamentable ha significado un duro golpe para el funcionariado”, señaló, y dijo que se requiere de un fuerte golpe de timón.