09 jun. 2026

Cuarto Oscuro

En la política se dividen... pero en la Iglesia (o en la cama) se juntan. Ayer, la familia del senador liberal Alfredo Jaeggli se unió con la de la senadora patriaqueridista Ana Mendoza de Acha, a través del matrimonio de sus hijos. ¡Y hubo una festichola que haría envidiar al propio Víctor Bogado, mi cuate!

Cuarto Oscuro VIP: Monserrat Acha Mendoza y Juan Pablo Jaeggli Valdez unieron sus vidas en la capilla “Laura Lía”, de la Quinta Jaeggli, en el cerro Caacupé. ¿Saldrá de este matrimonio alguna alianza para el 2008?

Durante la ceremonia, el feliz suegro senador y padrino de la boda gritaba a voz en cuello a los fotógrafos de prensa: "¡Este casamiento costó mucho más que el de Víctor Bogado, pero la diferencia es que yo pago con mi plata!”. ¡Linda bombita!

Pero, como dirían los vendedores ambulantes en los ómnibus: ¡Eso no es todo! Ayer también se casaron Bibiana María Stroessner Rodríguez y Luis Antonio Ballasch Franco. Los padrinos, por parte de la novia, fueron: Alfredo Gustavo Stroessner Domínguez y Martha Rodríguez de Bedoya. ¡Otro chin chin político!

Si a eso le sumamos la pomposa y polémica boda del investigado por enriquecimiento ilícito ex titular de Copaco y Conatel, y actual presidente de la Cámara de Diputados..., algo está pasando. ¿Empezó una especie de fiebre de “ñemenda” en el mundo político?

Porque la otra fiebre del mundo político, la de “ñamonda”..., hace muuuucho que se inició, ¡y hasta ahora no se acaba!

Parece que se desató la guerra entre los liberales, en el Departamento Central. El ex gobernador, ex ministro de Agricultura, ex parlamentario y muchos más ex, Luis Alberto Wagner, anda echando sapos y culebras contra su correlí Federico Franco, denunciando que éste dejó el manejo del dinero del programa del vaso de leche en manos de una ONG, casualmente manejada por gente de su movimiento, entre ellos un primo suyo. ¡Qué lindo!

Pero lo que se preguntan los de otro bando es por qué Wagner se calló tanto tiempo y denuncia recién ahora, casualmente cuando está embarcado en la campaña electoral de Carlos Mateo Balmelli, competidor de Federico Franco, para la presidencia de la República. ¿No será que eso se llama oportunismo político?

Si algo interesante tienen las campañas electorales, es que a medida en que se acercan, empiezan a salir los trapitos sucios al sol, sacados a la luz por los propios correligionarios y ocasionales competidores. De paso, nos enteramos de todas las trapisondas.