(…) Jesús «predica sobre la fe. Luego, en el templo, curó a mucha gente, a los enfermos, y expulsó a los que vendían y compraban». Y fue entonces que «los jefes de los sacerdotes, los doctores de la ley se le acercaron para preguntarle»: «¿Con qué autoridad haces esto? Somos nosotros los que mandamos en el templo».
La descripción de la escena evangélica, explicó el papa Francisco, es precisamente una de estas situaciones en las que ellos tratan de sacar algún beneficio. «Vieron en este momento alguna cosa débil», tal vez lo «imaginaron», y se dijeron: «Este es el momento». De aquí la pregunta: «¿Con qué autoridad haces esto?».
Evidentemente «se sintieron un poco fuertes». Pero la reacción de Jesús una vez más los desplaza. Él «no discute con ellos» y los tranquiliza: «Sí, sí, os lo diré, pero antes decidme esto», pregunta haciendo referencia a Juan el Bautista. Así, pues, Jesús responde a una pregunta con una pregunta «y con esto los debilita», hasta el punto de que sus interlocutores «no saben dónde ir».
De aquí la relación indicada por el papa Francisco con la oración del inicio de la misa, en la que se pide al Señor «que disipe las tinieblas de nuestro corazón». En efecto, la gente de la que habla el Evangelio «tenía muchas tinieblas en el corazón».
(…) Jesús «nos enseña que el cristiano debe tener el corazón fuerte, firme, que crece sobre la roca, que es Cristo, y luego ir por el mundo con prudencia». En efecto, continuó el Pontífice, «no se negocia el corazón, no se negocia la roca. La roca es Cristo, no se negocia. Este es el drama de la hipocresía de esta gente.
Y Jesús no negociaba nunca su corazón de Hijo del Padre, sino que estaba abierto a la gente, buscando caminos para ayudar». Los demás, en cambio, afirmaban: «Esto no se puede hacer; nuestra disciplina, nuestra doctrina dice que no se puede hacer». En definitiva, «eran rígidos en sus disciplinas» y sostenían: «La disciplina no se toca, es sagrada».
(Frases extractadas de http://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2014/documents/papa-francesco_20141215_corazones-tenebrosos.html).