Editorial

Convertir al transporte público en servicio y no solo en negocio

No existen reguladas en el servicio del transporte público, aseguran los transportistas, pero los usuarios reclaman por largas horas de espera para abordar un bus en Asunción y las ciudades del área metropolitana. Con la suba de los precios de combustibles, de nuevo existe una no asumida presión paras reajustar el costo del boleto, a pesar de que el Viceministerio de Transporte asegura que no hay condiciones. Con millones invertidos por el Gobierno en subsidiar el costo del boleto, ni el fracasado proyecto del Metrobús ni el accidentado sistema del billetaje electrónico que se está implementando actualmente han logrado impedir que la gente siga viajando colgada de las estriberas o se quede sin ómnibus a la noche. Es tiempo de que se establezca una política que asegure que el transporte sea un verdadero servicio público y no solo un estupendo negocio.

No existen reguladas en las frecuencias del transporte público”, aseguran los empresarios transportistas, pero la realidad cotidiana denunciada por los usuarios muestra una situación muy diferente.

Las quejas ciudadanas ratifican que en Asunción y en las ciudades del área metropolitana no solamente hay escasez de buses en horarios nocturnos, sino también en horas de la tarde y los fines de semana, en que a veces hay que aguardar largas horas hasta que aparezca un ómnibus, pero solo se consigue viajar colgados de la estribera, como en las peores épocas, con el riesgo que implica la aglomeración en estos tiempos de pandemia del Covid-19.

En varias ciudades importantes del interior del país, como Ciudad del Este, Encarnación, Coronel Oviedo, Pedro Juan Caballero, la situación es todavía peor: los boletos son más caros, los ómnibus son mucho más escasos y están aún en peores condiciones.

A pesar de que el Poder Ejecutivo extendió el subsidio a los transportistas del área metropolitana por un año más, de 55 guaraníes por pasajero para el servicio convencional y de 575 guaraníes por pasajero para el servicio diferencial, los recientes aumentos en los precios de los combustibles han llevado a una no declarada presión para lograr también un reajuste en el costo del boleto, apelando a las famosas “reguladas” o disminución de frecuencias, que castiga aún más a los usuarios.

El propio titular de Cetrapam, César Ruiz Díaz, quien niega la existencia de las reguladas, ha alertado sin embargo que el actual precio del boleto debe ser reajustado, porque de lo contrario, “muchas empresas van a cerrar sus puertas”.

Aunque los transportistas lo nieguen, el propio viceministro del Transporte, Pedro Britos, informó el lunes que al menos ocho empresas fueron sorprendidas por reducir sus frecuencias y serán sancionadas.

Se trata de la Línea 15-4 Automotores Guaraní SACI, Línea 19 González Quiñónez SRL, Línea 20 Choferes del Chaco SA, Línea 46 AUT Villa Hayes SRL, Línea 99 Del Sur SA, Línea 102 Puerto Elseño Ko Che Ltda., Línea 128 Lago Azul de Ypacaraí SA, y la Línea 159 Cotrisa. La sanción por regular la frecuencia de las unidades es de G. 45 jornales, lo que equivaldría a G. 3.795.300 el valor de la multa.

Los precios actuales del pasaje, en la capital y la Gran Asunción, son G. 2.300 para el servicio convencional y G. 3.400 para el servicio diferencial, tras una rebaja de G. 100 y G. 200 en el mes de mayo del 2020 y un aumento del subsidio.

El drama del transporte público no ha variado mucho en largas décadas.

Con millones invertidos anualmente por el Gobierno en subsidiar el costo del boleto, ni el fracasado proyecto del Metrobús ni el accidentado sistema del billetaje electrónico que se está implementando actualmente han logrado impedir que la gente siga viajando colgada de las estriberas o se quede sin ómnibus a la noche o los días feriados.

Es tiempo de que se establezca una política que asegure que el transporte sea un verdadero servicio público y no solamente un estupendo negocio para unos pocos.

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